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Polémica

El Gobierno mete mano en la SIDE y le dá más poder: ahora podrán aprehender personas

El Ejecutivo sacó un DNU que concentra el Sistema de Inteligencia Nacional, declara "encubiertas" todas sus actividades y permite que sus agentes detengan gente en casos de flagrancia o con orden judicial. La jugada aún esperan que la apruebe el Congreso.

El Gobierno mete mano en la SIDE y le dá más poder: ahora podrán aprehender personas

El Gobierno dio un paso fuerte al dictar un decreto de necesidad y urgencia que revoluciona la Ley de Inteligencia Nacional. La SIDE no sólo se reforma sino que además se le otorgan mayores atribuciones, generando un revuelo inmediato entre quienes siguen de cerca estos temas. La norma se publicará en el Boletín Oficial este viernes 2 de enero, y redefine funciones, estructura y facultades del organismo con un giro drástico en su modus operandi.

Una de las medidas más resonantes es que todos los movimientos y tareas de inteligencia quedan declarados "encubiertos", con la excusa de proteger lo estratégico y limitar la información que pueda llegar a la sociedad. Esto supone un cambio de paradigma, porque lo que antes podía tener algún nivel de acceso público, ahora queda bajo llave y custodiado con lupa.

Desde el oficialismo explican que la idea es ordenar y hacer más efectivo al organismo, sacándole actividades que consideran no propias, como la inteligencia interior o la vigilancia de infraestructuras digitales, y crear un sistema más automático y centralizado para compartir información con otras áreas del Estado.

Pero no termina ahí la cosa: el DNU otorga poderes inéditos a los agentes de inteligencia, quienes ahora podrán aprehender personas en situaciones de flagrancia o con órdenes judiciales, siempre avisando de inmediato a las fuerzas de seguridad. Esta novedad es una de las más polémicas y despierta suspicacias sobre el alcance y control que tendrá esta potestad.

En cuanto a la estructura, la Agencia de Seguridad Nacional se transforma en la Agencia Nacional de Contrainteligencia, focalizada en evitar amenazas externas como el espionaje o sabotajes contra el orden y los intereses estratégicos del país, abarcando todo el sector público.

También hay movimiento en el terreno digital: la ciberseguridad queda bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete, mientras que la Agencia Federal de Ciberseguridad pasa a dedicarse exclusivamente a la ciberinteligencia, dependiendo directamente de la SIDE.

Otro dato clave es la desaparición de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar, que ahora pasa a manos del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas para evitar confusiones y simplificar el entramado.

Con este decreto, la SIDE recupera protagonismo y pasa a liderar el Sistema de Inteligencia Nacional, manejando presupuestos – incluso los gastos reservados – y exigiendo información a organismos nacionales, provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Además, cambia la forma de nombrar a los jefes de los organismos desconcentrados, quedando en manos del secretario de Inteligencia, salvo el Inspector que seguirá siendo designado por el Poder Ejecutivo.

Se crean también dos espacios de coordinación: la Comunidad de Inteligencia Nacional, con fuerzas de seguridad, Ejército y la Unidad de Información Financiera; y la Comunidad Informativa Nacional, que incluye a áreas como Migraciones, Renaper, Aduanas, Cancillería y sectores estratégicos como energía, nuclear y espacio. 

El Ejecutivo sostiene que esta reforma elimina duplicaciones, actualiza el sistema y lo adapta a las amenazas de hoy, además de aumentar los controles internos. Pero claro, el tema pasa ahora por la Comisión Bicameral de Fiscalización del Congreso, donde el DNU tendrá que pasar el examen, en medio de un debate político y jurídico intenso sobre los límites de los poderes concedidos y sobre la utilización de un decreto para retocar una ley tan sensible.

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