Hace 33 años salía el primer SMS y decía así nomás ¡Feliz Navidad!
Ese mensaje corto que cambió todo arrancó de una prueba técnica y hoy es un pilar del chat global.
Imaginate que hace exactamente 33 años, en una noche de diciembre, un joven ingeniero británico llamado Neil Papworth sentía que sólo estaba haciendo su laburo. Sin saberlo, iba a mandarnos a todos un mensaje que revolucionaría la comunicación digital para siempre.
Era el 3 de diciembre de 1992 cuando desde una computadora del Centro de Servicio de Mensajes Cortos de Vodafone UK, Neil tipeó algo sencilla pero poderosa: "Feliz Navidad". El afortunado receptor fue Richard Jarvis, director de la empresa, quien leyó el SMS en su teléfono Orbitel 901 mientras festejaba la Navidad.
Para Neil, todo era parte del trabajo cotidiano: "No fue nada trascendental. Para mí, se trataba simplemente de hacer mi trabajo ese día y asegurarme de que el software que habíamos estado desarrollando durante un buen año funcionara correctamente" contó años después.
Pero ojo, esta historia empezó mucho antes. En 1984, un ingeniero finlandés llamado Matti Makkonen tiró la idea de enviar mensajes cortos en una conferencia en Copenhague. Al año siguiente, Friedhelm Hillebrand de Deutsche Telekom impuso el límite de 160 caracteres, inspirado en la extensión media de los mensajes escritos.
Con un teléfono sin teclado y tecnología que estaba en pañales, el SMS arrancó tímido. Eso sí, los sistemas GSM y la codificación a siete bits tuvieron la batuta, mientras las operadoras daban preferencia a la voz y no al mensajito.
El despegue llegó recién a mediados de los noventa cuando Nokia empezó a meter la opción de mandar SMS en sus aparatos, y la invención del teclado predictivo T9, junto a los planes prepago, hizo que los jóvenes se coparan y explotara el fenómeno.
Para el 2001, el Reino Unido ya marcaba casi mil millones de mensajes por mes, y aunque cada envío costaba 10 peniques, nadie paraba de chatear con esos textos cortitos llenos de códigos como "LOL" y "BRB" que empezaban a transformar el idioma.
Con la llegada de WhatsApp, Telegram y compañía, que sumaron fotos, emoticones y más, los SMS quedaron un poco relegados después del 2012. Pero jamás hay que olvidar que ese primer mensaje corto fue el golpe inicial que cambió para siempre cómo nos conectamos y charlamos todos los días.
Una revolución digital que nació de la prueba de un software y terminó convirtiéndose en el mate y el asado de las comunicaciones globales, bien al estilo de todos nosotros que amamos estar conectados, aunque ahora sea por otras vías.