San Juan y su olivo: el protagonista argentino que pisa fuerte en el mundo
Este 26 de noviembre, Día Mundial del Olivo, San Juan brilla como uno de los grandes protagonistas nacionales en el cultivo de este árbol milenario que impulsa la región y sostiene a Argentina entre los principales productores globales.
El 26 de noviembre es una fecha especial en todo el planeta, con la UNESCO destacando al olivo como un símbolo universal de paz, sabiduría y armonía desde 2019. En Argentina, y especialmente en San Juan, este árbol milenario vuelve a tomar lugar en el centro del escenario, no sólo por su importancia cultural, sino por su papel clave en la economía regional.
Con más de 70.000 hectáreas dedicadas al olivo en el país, de las cuales más del 90% se encuentran en provincias como La Rioja, San Juan, Catamarca y Mendoza, Argentina figura entre los diez principales productores mundiales con una producción anual que supera las 30.000 toneladas de aceite. Y entre estas provincias, San Juan se destaca con su calidad superior y una apuesta fuerte por la tecnología y la sustentabilidad.
La olivicultura sanjuanina no nació de ayer: hace más de una década que es parte estratégica del motor productivo local, con inversión en riego, mejoramiento de variedades y capacidad industrial que la ubican como un referente nacional. Mientras el consumo interno se mantiene estable, el país exporta la mayoría de su producción, confirmando su lugar en el exigente mundo del aceite de oliva virgen extra.
El contexto internacional no podría ser más favorable: la sequía severa en España, el mayor productor del globo, hizo que la oferta caiga y los precios suban a niveles astronómicos, superando los 8.000 dólares por tonelada. Esta coyuntura abrió las puertas para que las provincias argentinas, sobre todo San Juan, muestren toda su garra en este cultivo milenario, mezclando tradición con innovación.
La provincia incluso fue la anfitriona del prestigioso concurso internacional Mario Solinas para el hemisferio sur, un claro ejemplo del prestigio que está ganando gracias a los productores, cooperativas y empresas que apuestan a mercados exigentes y premium.
El significado del Día Mundial del Olivo es tan profundo como su historia: un árbol que ha acompañado a la humanidad desde la Edad del Bronce, aportando alimento, medicina y cultura. En San Juan, más que un cultivo, es parte del paisaje, la identidad y el porvenir de su gente. En un mundo que pide a gritos sostenibilidad y alimentos sanos, el olivo y San Juan demuestran que tienen mucho para ofrecer y seguir creciendo.