A cinco años de la partida de Diego Maradona: proponen que el 25 de noviembre sea el Día Internacional del Fútbol
El 25 de noviembre marca un antes y un después en la historia del fútbol por la partida de Diego Maradona en 2020 y la coincidencia con la muerte de George Best, dos leyendas con vidas intensas y cargadas de gloria y drama.
Si tuviéramos que elegir una fecha para celebrar el Día Internacional del Fútbol, sin dudas sería el 25 de noviembre. Mientras que en el mundo literario el 23 de abril recuerda a colosos como Cervantes y Shakespeare, para el fútbol este día tiene un peso particular: se cumplen cinco años de la partida de Diego Armando Maradona, y, casualmente, también fue la fecha en que se fue de este mundo George Best, hace dos décadas.
El 25 de noviembre de 2020, en un country de Benavídez, el Pelusa sufrió un paro cardiorrespiratorio que dejó huella en toda la Argentina y el planeta. Antes, Best, ícono del Manchester United, se había ido en 2005 a los 59 años tras una batalla con el alcohol que desgastó su salud y espíritu.
Tanto Best como Maradona nacieron en la adversidad: uno en la Irlanda del Norte más humilde, otro en el corazón popular de Villa Fiorito, Lanús. Ambos florecieron entre ásperos comienzos para convertirse en dioses del balón y símbolos eternos.
George Best, con su melena rebelde y aura de estrella de rock, conquistaba tanto a partidarios como a mujeres; un verdadero galán que brillaba dentro y fuera de la cancha. La revista GQ lo consideró uno de los hombres más estilosos de medio siglo, y para muchos fue un modelo a seguir, aunque sus demonios en la copa lo fueron consumiendo.
Por su parte, Maradona era más que un jugador, era una liturgia viviente. En ciudades como Nápoles, la fe en él rozaba lo divino, hasta hacer dudar a la gente sobre a quién alentar cuando su equipo y la Celeste y Blanca se cruzaban en el Mundial de 1990. Diego reconocía que George fue una inspiración: "George me inspiró cuando era pequeño. Era extravagante, emocionante y tenía la capacidad de inspirar a sus compañeros. Creo que éramos jugadores muy similares, gambeteadores que creábamos magia".
La tragedia detrás de la gloria fue el común denominador: la adicción a la bebida de Best y la cocaína de Maradona marcaron sendos senderos de autodestrucción. El doping en el Mundial de 1994 fue el golpe que terminó con la carrera de El Diego, mientras que Best fue perdiendo el amor por el fútbol hasta perderse en la oscuridad, pasando más tiempo en bares que en el estadio.
Ambos sienten la soledad del mito en sus manos: Best confesó, "Estaba enfermo, pero el único que no lo veía era yo", mientras que Maradona lamentaba, "¿Sabes qué jugador hubiera sido yo si no hubiera tomado cocaína? ¡Qué jugador nos perdimos!".
La estela que dejaron sigue iluminando y advirtiendo. Best, con frases inolvidables como "Gasté mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto lo desperdicié" y su último suspiro implorando "No mueran como yo", y Maradona, el eterno ícono que demostró que en este juego la única mancha que no se borra es la del talento sobre la cancha.
A cinco años de la partida de Diego, la propuesta de instaurar el 25 de noviembre como Día Internacional del Fútbol busca honrar no solo su memoria, sino también la pasión y las luces y sombras de quienes hicieron de este deporte mucho más que un juego.