Poesía que la rompe: Florencia Dapiaggi se anima a hablar de deseo y de ser lesbiana sin guardarse nada
Con solo 22 años, la poeta Florencia Dapiaggi presenta "Cerezas y fuego", un libro donde el erotismo, la identidad y la reconciliación se vuelven protagonistas, con una mirada honesta y bien de barrio.
Ella misma cuenta que escribir sobre su deseo como mujer y lesbiana la obligó a "derribar un montón de tabúes". Para ella, la poesía no es solo palabras, es una forma de conocerse a sí misma y de rebelarse. En este poemario, que escribió entre los 18 y los 20, se mezclan el deseo, la identidad y ese camino de hacerse grande.
El libro nació en plena pandemia, cuando Florencia recién salía del colegio y empezaba la facu. Volcó en sus versos todo el encierro, los descubrimientos y sus primeras salidas por el centro porteño, que le parecía "enorme". A diferencia de su primer trabajo, que era más tirando a la tristeza, acá se la ve más enojada, con culpa y ganas de perdonar, construyendo su carácter. "Antes estaba siempre triste y llorando. Acá me enojo", confesó.
Para Dapiaggi, el cuerpo es mucho más que piel. Es belleza, es afecto y también es política. Se mete de lleno en el erotismo y en romper con lo que no se dice, iluminando un costado que todavía incomoda en la literatura joven. "Para nosotras la lucha es por nuestros cuerpos", dice, y remarca que no le interesa hablar de cinturitas finitas, sino de lo que le da placer y cómo se siente.
Reconoce que no fue fácil. "Siempre me sentía en una trinchera cuando hablaba de esto, por ser mujer y lesbiana", comentó. Pero se puso las pilas y decidió apropiarse de las palabras, sin miedo a nombrar partes del cuerpo, porque, ¿por qué no? Así busca que la poesía le ponga nombre y lenguaje al deseo, para poder hacerlo suyo y dejar de lado la vergüenza que muchas veces nos meten.
Su relación actual fue un antes y un después, y eso se nota en los poemas, donde se cruzan lo que siente ella y lo que imagina que siente su pareja. Pero lo más profundo es su identidad lésbica. Algunos poemas donde menciona la palabra "lesbiana" o el tema de "no puedo traer una nena al mundo" fueron los que más le dolieron escribir. Sin embargo, hoy se siente en paz con quién es, y la poesía fue su refugio, "un lugar acolchonado, lindo, donde puedo decir todo lo que me pasa".
El libro está dividido en siete capítulos, cada uno dedicado a una emoción. Y para cada parte, Flor eligió una cita de una poeta que la inspira, armando un diálogo genial: desde la erótica Cristina Peri Rossi, pasando por la tristeza de Pizarnik, las contradicciones de Idea Vilariño y el amor tierno de María Elena Walsh.
Para lo que viene, Florencia se muestra con ganas de probar cosas nuevas, sin encasillarse. La poesía, para ella, es más que un proyecto; es "mi manera de vivir y de entender el mundo". Un golazo para la literatura joven.