¡Del call center al arte! El Microcentro revive el espíritu sesentista con una movida cultural zarpada
En pleno corazón porteño, un ex call center se transformó en "Azotea", un espacio donde artistas de todo el mundo experimentan y colaboran, buscando revivir la movida cultural de los años 60. ¡Hay de todo y es gratis!
¿Se imaginan un lugar donde antes atendían quejas y vendían cosas por teléfono, y ahora brota el arte? ¡Bueno, eso es "Azotea"! En pleno Microcentro, en el histórico Edificio Thompson de Avenida Córdoba 543, lo que fue una fábrica, un depósito y después un call center, hoy es un hervidero de creatividad. Desde principios de año, este espacio le está dando una patada a las formas tradicionales de hacer cultura, con residencias para artistas, exposiciones y un laboratorio vivo donde se mezclan arquitectura, ecología y la historia de nuestra ciudad.Para arrancar con todo, llamaron al artista Asad Raza, de Estados Unidos, que armó una intervención llamada "Intermedio". ¿Qué hizo? Transformó el lugar en un paisaje natural. Donde antes había cables y circuitos, ahora hay plantitas nativas creciendo en los surcos. Un gesto que es, a la vez, una obra de arte y una forma de repensar cómo usamos los espacios, dándole vida a lo que antes estaba aislado y lleno de tecnología.Martín Touzón, uno de los directores, contó que la idea es una "cápsula" de proyectos, un lugar para que los artistas trabajen, muestren, charlen. Y lo más interesante: todo se hizo a pulmón, sin pedirle un peso al Estado ni a fundaciones. Se descubrió que debajo del cemento había tierra que usaban de aislante, y Raza la expuso para plantar. "No es una obra que te bloquea, sino que invita a todos a hacer su movida a la par", explicó Touzón. La idea es que sea flexible, abierta y colaborativa, rompiendo con los personalismos.Por ahí andan varios artistas con propuestas bien distintas. Por ejemplo, Macarena Aguilar, que le da a la música y la experimentación sonora, haciendo performances que no dejan un objeto fijo, sino que son pura vibración. O Sigismond de Vajay, que pinta mundos futuristas y distópicos, pero siempre con un toque de humor, y hasta tiene una trampa gigante para animales inspirada en un caso que ni Freud pudo resolver. ¡Zarpado!También están los ecuatorianos Adrián Balseca y Paula Proaño Mesías, que investigan la relación entre los materiales, el territorio y las comunidades, usando desde películas hasta la imagen de los vendedores de plumeros. Y Jessica Mein, de Brasil, que teje sobre bases insólitas como bolsas de comida para animales, mezclando la memoria familiar con la geometría que a ella le gusta, lejos de las "floritas" que le obligaban a hacer de chica. Cada uno con su librito, pero todos en la misma sintonía.La movida de "Azotea" nace en un momento donde los circuitos de arte tradicionales están medio en crisis, especialmente después de la pandemia. Por eso, buscan nuevas formas de encontrarse y colaborar. Inspirados en el espíritu experimental del Microcentro de los "60 y "70, este espacio sin fines de lucro, autogestionado y con todo gratuito y abierto, quiere generar algo más público, que aporte a toda la comunidad artística, sea de la danza, el teatro o lo que sea. ¡Un golazo para el barrio!Así que ya saben, en el corazón de un viejo call center, donde antes reinaba el cemento, ahora brota una comunidad artística que se puso las pilas. La obra de Asad Raza, "Intermedio", se puede visitar hasta el 31 de marzo de 2026 en Av. Córdoba 543, 4to piso. De lunes a viernes, de 15 a 20 hs, con entrada libre y gratuita. ¡No se lo pierdan, porque esto es un ejemplo de que con ganas, se puede hacer un "quilombo" cultural de primera!