Marina Abramovic: La maestra del performance que no se guarda nada con su obra más zarpada sobre sexo y folclore
La legendaria Marina Abramovic regresa con "Balkan Erotic Epic", una performance monumental que explora la sexualidad, las tradiciones balcánicas y su historia personal sin pelos en la lengua.
Si pensabas que lo habías visto todo, esperá a escuchar lo nuevo de Marina Abramovic. La artista serbia, conocida por no guardarse nada, está por estrenar en Manchester, Inglaterra, su obra "Balkan Erotic Epic", un espectáculo de cuatro horas que ya está dando que hablar y promete ser su proyecto más loco hasta ahora.
Imaginate esto: una escena con una figura vertiendo leche sobre el pecho de una mujer embarazada, novias con la cara pintada mientras yacen inmóviles, o bailarines vistiendo a un hombre desnudo dentro de un ataúd. Todo esto es parte de las trece escenas que componen esta performance, que mezcla cine, música y teatro, y donde el público puede moverse libremente. La propia Marina, que supervisa todo, confesó entre risas: "Este es el proyecto más exigente, difícil y descabellado que hice en mi vida".
Pero claro, estamos hablando de Marina Abramovic, la serbia que ya nos tiene acostumbrados a sus performances zarpadas. Ella ya gritó hasta quedarse sin voz, pasó horas en bloques de hielo o invitó al público a hacerle lo que quisieran con su cuerpo, incluso con clavos o pistolas. Su obra de 2010, "The Artist is Present", donde miraba fijamente a extraños por siete horas al día, la catapultó a la fama mundial. Pero para ella, nada se compara con este "Balkan Erotic Epic".
Esta nueva joya es un viaje profundo por el folclore y la sexualidad de los Balcanes, con más de 70 artistas en escena entre bailarines, músicos y cantantes. Abramovic explicó que en la cultura balcánica, "los genitales se usaban en rituales para conectar con los espíritus y los dioses". Y se ríe, diciendo que en Gran Bretaña "será completamente malinterpretado, aquí hay tanto puritanismo. ¡Qué ganas tengo de verlo!".
En medio de todo este quilombo artístico, hay un costado muy personal. Una de las escenas, "El funeral de Tito", es un lamento por el líder de la Yugoslavia comunista donde ella creció. Y su propia madre, con la que tuvo una relación difícil, también está presente en la obra a través de una actriz. "Mi madre nunca me besó ni me tocó", dijo Marina. "En esta obra, algo emocional empieza a pasar en ella; puedo liberarla de una manera que no pudo en vida".
Marina, que ya roza los 80, confesó estar entre el pánico y la felicidad a medida que se acerca el estreno. Después de dirigir a 250.000 personas en un silencio de siete minutos en Glastonbury 2024, su ambición es llegar a un público más amplio. "Estoy lista para mostrar algo sorprendente, perturbador, doloroso, melancólico, divertido y alegre", aseguró.
Parece que esta mujer no para. A su edad, sigue buscando desafíos y reinventándose. "Me encanta la vejez", dijo, "Sufrí mucho de joven. Ahora, cada día es como un milagro". Con esta obra, Marina Abramovic nos demuestra una vez más que el arte puede ser un golazo para romper tabúes y hacernos pensar.