Prisión perpetua para el hijo y el ex de Natalia Mariani: la ambición familiar que terminó en tragedia
La Justicia condenó a Gino y Hernán Ferrari por el brutal femicidio de Natalia Mariani, planeado por una herencia millonaria. Un caso que conmocionó a Villa Nueva.
La Justicia no anduvo con chiquitas. En Villa María, la Cámara del Crimen metió prisión perpetua para Gino Ferrari y su viejo, Hernán Ferrari. Los encontraron culpables del femicidio de Natalia Mariani, allá por el 29 de diciembre del año pasado en Villa Nueva. Un verdadero golazo de la justicia, ¿no?La sentencia salió el jueves, después de que un jurado popular y el tribunal le dieran la derecha al fiscal René Bosio. Quedó más que claro: el motor de este crimen zarpado fue la plata, la codicia por una herencia.A Gino y Hernán los encontraron culpables de homicidio calificado por el vínculo, alevosía, codicia y violencia de género. Prisión perpetua para los dos. Y ojo al piojo: antes de todo este quilombo, el hijo ya le había soltado a su padre la terrible verdad: "Me la mandé, la maté". Así lo contó la ex pareja de Natalia.El tribunal le puso el cartel de autor material al hijo, Gino, y al padre, Hernán, lo dejó como partícipe necesario. A pesar de que el viejo intentó desligarse, su cuento no se lo creyó nadie. La cosa es que Natalia había recibido una herencia y el pibe quería su parte. Por eso, el 28 de diciembre, se juntaron en la panadería del padre a armar el plan macabro.Esa misma noche, el hijo entró a la casa de Natalia con una llave que le había dado el padre. Se puso una capucha para que la madre no lo reconociera, la golpeó hasta dejarla inconsciente y después, con dos cuchillos –uno de cocina y otro de carnicero–, la apuñaló. Una escena que te revuelve el estómago.El crimen salió a la luz a la mañana siguiente, cuando Natalia no apareció por su trabajo. Ahí se armó el operativo y, en menos de dos semanas, cayeron el hijo y el ex marido.En el juicio, Hernán quiso hacerse el desentendido, diciendo que mintió para "proteger a su hijo". "Yo mentí, intenté ayudar a mi hijo", soltó. Quiso vender la idea de que lo veía deprimido y solo quería animarlo, que lo iba a llevar al parque y el pibe le pidió que lo dejara en la casa de su madre. Pero ni el jurado ni los jueces se comieron ese cuento.Después de semejante horror, Gino se llevó unos 400 mil pesos y 650 dólares para hacer creer que había sido un robo. Pero las cámaras y las pericias no se guardaron nada y dejaron todo al descubierto. Así, en enero de este año, los dos terminaron tras las rejas. Una historia que nos deja helados y nos recuerda que la ambición puede llevar a los peores actos, incluso dentro de la propia familia.