¡Se aburre en la cárcel! El acusado por el triple femicidio narco de Varela pide libros para "aprovechar el tiempo"
Matías Ozorio, uno de los principales imputados en el brutal triple femicidio de Florencio Varela, está tan aislado en su celda que pidió material de lectura para "aprovechar" el encierro.
El supuesto ladero de "Pequeño J" está metido en una prisión bonaerense de máxima seguridad, tan aislado que no lo dejan ni ir a talleres ni hacer actividades. Por eso, el hombre se aburre como un hongo y le pidió al juez que le manden algo para leer, según el pedido de su abogado.
Recordemos que a Ozorio lo acusan de ser parte del grupo que secuestró, torturó y mató a Lara Gutiérrez, Morena Verdi y Brenda del Castillo. Un caso que dejó a todo el barrio con la boca abierta y que, se sospecha, tiene un trasfondo narco pesado.
Encima, la cosa se puso más complicada esta semana con la declaración de Celeste Magalí González Guerrero, la mujer que alquilaba la casa donde pasó todo el horror. Contó detalles escalofriantes de los crímenes y hasta dio nombres de la movida narco en la zona, dejando la puerta abierta a que la causa se amplíe al fuero federal.
Con toda esta data, es lógico que los detenidos estén bajo siete llaves, y más ahora con el pedido de Celeste de extremar su seguridad en la cárcel de Sierra Chica. Los del Servicio Penitenciario Bonaerense saben el quilombo que tienen entre manos.
Volviendo a Ozorio, que fue agarrado en Perú después de fugarse, su abogado defensor oficial explicó que la lectura sería una "actividad productiva" para él mientras dure su detención. ¡Qué manera de aprovechar el tiempo, che, el hombre se puso las pilas para leer!
Mientras tanto, la Interpol ya busca a dos prófugos más, "El Loco David" y el tío de "Pequeño J", que serían peruanos y ya no estarían por acá. La investigación sigue a full para dar con todos los responsables.
Así que, mientras la justicia busca a los que faltan y desenreda esta trama narco que dejó a tres chicas sin vida, Ozorio se prepara para su biblioteca personal. ¡Quién te ha visto y quién te ve, eh! Parece que el encierro le despertó el lado intelectual.