El "Chichita", un perrito y un celular, las pistas que destapan el horror en el femicidio de Jimena Salas
En una nueva jornada del juicio por el crimen de Jimena Salas, la ex pareja de uno de los acusados reveló detalles clave sobre un perrito que habría sido usado para engañar a la víctima y entrar a su casa.
El juicio por el brutal femicidio de Jimena Salas, ocurrido allá por 2017 en Salta, sigue dando que hablar. Este miércoles, en una audiencia que tuvo de todo, la declaración de la ex novia de Javier Saavedra, uno de los principales señalados (que lamentablemente falleció un día antes de empezar el proceso), dejó a todos con la boca abierta.La mujer contó que Javier le había regalado una caniche toy gris, a la que llamaban "Bonis" o "Chichita" en la intimidad. Lo más fuerte fue cuando admitió que, al ver las fotos que Jimena había sacado con su celular —donde se ve a un hombre con un perrito muy parecido al suyo—, se le heló la sangre. Un verdadero quilombo que se armó con esta pista canina.Y es que este perrito no es un detalle menor. La Fiscalía cree que los acusados usaron lo que se conoce como "ardid abrepuertas": simularon que el animalito estaba perdido para que Jimena les abriera la puerta de su casa sin sospechar nada. Cuatro días antes del crimen, ya habían intentado algo similar con una vecina, presentándose como "Matías" y pidiendo que le cuidaran una perrita que supuestamente habían encontrado.Para rematarla, el número de celular que daban para "buscar" a los dueños del perro era casi idéntico a uno de Javier Saavedra, apenas con un dígito cambiado. Una movida que quedó picando desde el principio y que ahora toma más fuerza.La ex de Saavedra también aportó datos sobre cómo era Javier, sus autos y hasta un Volkswagen Vento marrón. Incluso dio detalles de dónde estuvieron el día del crimen, el 27 de enero de 2017, asegurando que fueron a un festival después de estar en la casa de él.Pero la cosa no termina ahí. Mensajes de WhatsApp entre Javier y su ex, apodada "Chichi", también salieron a la luz. En esos chats, de diciembre de 2017, ambos comentaban lo parecida que era la perra de la testigo a la que aparecía en las fotos del caso. Un dato que cierra por todos lados.Además, dos vecinas de Jimena Salas también declararon. Una vio un auto "huevito" negro frente a la casa de la víctima, y la otra relató cómo un hombre de tez blanca, camisa clara y jeans, le pidió que cuidara un perro perdido, identificando después al mismo sujeto como el que se suicidó.El caso, que tiene a los hermanos Saavedra acusados de homicidio calificado por alevosía, ensañamiento, criminis causa, premeditación de dos o más personas y femicidio, sigue en desarrollo. Veremos qué más destapa este juicio que tiene a Salta en vilo.