La frialdad de la arrepentida: Sonrisas, hamburguesas y el relato sin lágrimas del triple femicidio de Varela
Celeste González Guerrero contó a la Justicia los escalofriantes detalles de cómo Brenda, Lara y Morena fueron engañadas y asesinadas en su propia casa de Florencio Varela.
Celeste Magalí González Guerrero, la mujer que decidió hablar sobre el brutal triple femicidio de Florencio Varela, dejó a todos helados. Ni una lágrima, ni un gesto de arrepentimiento. Contó con una frialdad zarpada los detalles de cómo Brenda, Morena y Lara fueron torturadas y asesinadas, confirmando las peores sospechas de los investigadores.
La historia arranca el 17 de septiembre. "Pequeño J", un proveedor de drogas de la zona, le pidió a Celeste usar su casa, con la excusa de que su departamento estaba en reformas. Dos días después, Brenda (20), Morena (20) y Lara (15) llegaban sonrientes a la vivienda, creyendo que iban a una fiesta en Flores que nunca existió. Mientras, en el patio de Celeste, ya se estaba cavando un pozo.
En esa camioneta blanca, además de las chicas, llegaron "Pequeño J", su tío Víctor Sotacuro Lázaro (alias "Duro") y un tercer hombre con una pistola. Sotacuro le dio mil dólares a Celeste por el uso de la casa, pero después se los sacó. Celeste, que vendía estupefacientes en la zona, se fue un rato. Cuando regresó, otros tres hombres, peruanos y con guantes, ya estaban en el comedor con las luces apagadas.
Alrededor de las cuatro de la mañana, Celeste volvió y encontró a su pareja, Miguel Ángel Villanueva Silva, con un dedo lastimado. Él le confesó el horror: una de las chicas intentó escapar y la mató con un destornillador y un vidrio. Como seguía viva, le "aplastó la cara" con un fierro. Después, fueron a comprar lavandina, guantes, agua oxigenada y bidones de nafta para limpiar el quilombo.
Luego, un grupo se fue con la camioneta y los cuerpos al campo que Celeste les había indicado. La misma camioneta que después volvió vacía a la casa. Mientras tanto, Celeste hizo un pedido que eriza la piel: hamburguesas para todos. "Miguel me contó que las llevaron al descampado y prendieron todo fuego con la nafta que habíamos comprado", declaró ella, con la misma frialdad con la que contó que no vio sangre en la casa, ya todo limpio.
Miguel le detalló el orden: Brenda primero, después Morena y por último Lara. Lo más macabro: mientras las mataban, hubo una videollamada donde "papa" y "Lima" (Abel, peruano) observaban en vivo. Celeste aseguró que los crímenes fueron por el robo de 30 kilos de cocaína a Sotacuro, y que Brenda estaba involucrada. A "Pequeño J" le habrían pagado un millón de dólares por este trabajo.