Absolvieron al único acusado por la masacre de la familia en Rosario: la Justicia dio el "beneficio de la duda"
A casi tres años del brutal asesinato de Rodrigo, Ainara y su hija Auriazul, el único imputado por el triple crimen fue absuelto. La decisión judicial dejó a la familia sin respuestas y con un dolor inmenso.
La Justicia de Rosario acaba de dar un golpe bajo a la memoria de la familia Morera-Altamirano. A casi tres años del triple crimen que conmocionó a la ciudad, el único hombre acusado de haber masacrado a balazos a Rodrigo, Ainara y su pequeña Auriazul fue absuelto. Los jueces, con el "beneficio de la duda", dijeron que las pruebas no alcanzaron para condenarlo.Recordamos esa fecha trágica: el 6 de mayo de 2022, en el barrio Tablada. Rodrigo (27), su compañera Ainara (25) y la chiquita Auriazul (6) fueron fusilados sin piedad. El hermano menor, un nene de 4 años, se salvó de milagro al esconderse de la lluvia de balas. Un verdadero horror que todavía duele y no tiene justicia.Después de una larga investigación, solo Yael Jesús César había llegado al banquillo de los acusados por este brutal triple homicidio. Pero el tribunal federal, con los jueces Germán Sutter Schneider, Ricardo Vázquez y Otmar Paulucci, decidió este lunes dejarlo en libertad, generando una profunda indignación.La defensa de César había peleado para que la causa pasara a la Justicia Federal y criticó con fuerza la acusación. Los magistrados les dieron la razón, diciendo que no pudieron probar su responsabilidad en los hechos. Incluso la Fiscalía federal había pedido 8 años de cárcel, pero se cayó por la falta de "pruebas contundentes".La investigación, que arrancó en la Fiscalía provincial, terminó en la Justicia federal por la sospecha de que el crimen estaba ligado al narcotráfico. Lo más tremendo de todo es que la familia fue asesinada por un error: los sicarios se equivocaron de objetivo y en realidad buscaban a otra pareja.La familia estaba de visita en la casa de la mamá de Ainara, por Garibaldi entre Necochea y Chacabuco. Apenas estacionaron el auto, los atacaron a sangre fría. Los asesinos, que se movían en otro vehículo, no les dieron tiempo a nada. Rodrigo quedó sin vida dentro del auto. Ainara y su hija Auriazul cayeron en el pasillo de entrada, y aunque fueron llevadas de urgencia al hospital, murieron por la gravedad de sus heridas.El hermanito, como pudo, se metió en la casa y se salvó. La Brigada de Homicidios encontró en la escena un arsenal de balas: 16 vainas servidas calibre 9 milímetros y otras 5 calibre .40, además de plomos y municiones intactas, confirmando la brutalidad del ataque.Ahora, a casi tres años de la masacre, el único acusado está libre. La familia de las víctimas queda con el dolor intacto y la sensación de que la justicia no llegó. Un verdadero quilombo que deja un sabor amargo a impunidad en el barrio.