El celular de Azul Semeñenko dio la última señal y la búsqueda se concentra en la ribera de Neuquén
A casi dos semanas de su desaparición, el rastro del teléfono de Azul Semeñenko apunta a la zona ribereña de Neuquén. La familia y amigos piden que no se detenga la búsqueda.
La angustia no para de crecer en Neuquén por la desaparición de Azul Mía Natasha Semeñenko. Desde el 25 de septiembre, el día de su cumpleaños, nadie sabe nada de ella. Ya pasaron casi dos semanas y la búsqueda se intensifica en la capital neuquina, con un operativo enorme que no afloja.Unos treinta policías, bomberos y equipos especializados están rastrillando sin descanso las zonas ribereñas. Hay de todo: personal de seguridad, motoristas, brigadas terrestres, la sección montada y hasta perros entrenados para encontrar personas. El comisario Dante Catalán, a cargo del operativo, explicó a LMNeuquén que "se trabaja tanto en zona terrestre como en el agua", con buzos y una embarcación. Solo el viento zarpado impidió usar drones, pero esperan sumarlos si el clima mejora.La lupa está puesta en el margen del río Limay, especialmente entre las calles Chocón y Paimún, Tronador y la península Hiroki, además de sectores del Neuquén. Se cubren kilómetros cuadrados que limitan con los cauces. La clave, por ahora, es el último dato del celular de Azul: el 26 de septiembre, a las 4:20 de la madrugada, su teléfono impactó una antena en la zona de Chocón y Paimún, justo antes de apagarse. Eso orienta gran parte de la investigación hacia ese sector.Azul, que trabaja en Protección contra las Violencias, fue vista por última vez el día de su cumpleaños, cuando fue a un médico. La denuncia de su desaparición llegó cinco días después, el 30 de septiembre. La policía allanó su casa en el barrio Confluencia y habló con vecinos y conocidos, pero "hasta el momento no surgieron novedades ni indicios relevantes", según el comisario. Sus compañeras de trabajo están desesperadas y no se guardaron nada: "Azul amaba profundamente a sus mascotas y jamás las habría dejado solas, con la hornalla prendida, también estaba su bicicleta. Eso, sumado a que no se comunicó con ninguna de nosotras, nos da la pauta de que por sus propios medios no se fue", contó Eva González, psicóloga y amiga.Desde el Ministerio de Seguridad aseguran que se activaron todos los protocolos, incluyendo la perspectiva de género, y se coordinó con Migraciones y otros organismos para ver si salió de la provincia, pero no hay registros. En un acto en el Monumento a San Martín, las amigas de Azul volvieron a pedir a las autoridades: "Sabemos que la Policía está trabajando, pero necesitamos que no paren, que sigan investigando, que sigan buscándola. No puede ser que haya pasado tanto tiempo sin saber nada", remarcaron con el corazón en la mano.Azul mide 1,73 metros, tiene tez blanca y cabello colorado hasta los hombros. La última vez que la vieron llevaba un pantalón chupín blanco y una remera del mismo color. Si tenés algún dato, por más mínimo que sea, no dudes en llamar al 101. Es una línea anónima y gratuita, disponible las 24 horas. Cada información puede ser clave para que Azul vuelva a casa.