De barra prófugo a DT de fútbol femenino: atraparon al "Pelado" Piñeiro en Córdoba, ¡con una vida nueva y familia!
Condenado a prisión perpetua por el crimen de Gonzalo Acro, este barra de River se fugó y armó una vida de película en Córdoba, dirigiendo un equipo y con una familia que no sabía nada. ¡Un verdadero quilombo!
La captura se produjo en Mina Clavero, cerquita de Villa Cura Brochero. Ahí, Piñeiro vivía desde hacía ocho años, después de escaparle a la Justicia. Había cambiado su identidad, se hacía llamar Leandro Miguel Iglesias y se había integrado de lleno a la comunidad. ¡Hasta dirigía el equipo de fútbol femenino del Club Atlético Santa Ana de Mina Clavero!
Lo más increíble es que, en todo ese tiempo, formó una familia. Según contaron fuentes del caso a Cadena3, su esposa, con quien tiene un hijo chiquito de un año, no tenía ni idea del oscuro pasado de su marido. Vivían como si nada, ajenos a la condena que pesaba sobre él.
En 2015, el Tribunal Oral Criminal 15 lo había declarado culpable de homicidio agravado y le había dado la perpetua por haberle dado "apoyo material y táctico" al que disparó los tiros fatales. Piñeiro no estuvo presente cuando leyeron el veredicto, porque andaba en libertad, y en 2017, cuando la Cámara Federal de Casación confirmó la sentencia, se hizo humo y apareció en Traslasierra.
El crimen de Gonzalo Acro marcó un antes y un después en la violencia de las barras bravas en el fútbol argentino. Fue en la noche del 7 de agosto de 2007, cuando a este integrante de la barra de River lo balearon en Villa Urquiza, y dos días después, falleció en el Hospital Pirovano.
La escalada de violencia entre las facciones de Los Borrachos del Tablón había explotado después del Mundial de Alemania 2006, con la ruptura entre los líderes Adrián Rousseau y Alan Schlenker. Hubo enfrentamientos salvajes, como la famosa "batalla de los quinchos" en febrero de 2007, que dejó varios heridos graves y la tensión por las nubes.
Ocho años después de su fuga, la PFA lo ubicó gracias a una investigación minuciosa. Ahora, la Justicia tiene por delante la tarea de averiguar cómo este hombre logró escaparse y llegar hasta Córdoba para empezar una nueva vida "como si nada". Un verdadero quilombo que se destapó y que nos recuerda que, a veces, la realidad supera a la ficción.