¡Se dio un palo! Repartidor que robó a su jefe cayó en la cancha de All Boys
Un empleado infiel que le metió un robo a mano armada a su propio jefe, fue a ver a su amado All Boys y terminó esposado. Lo agarraron por Tribuna Segura.
Era la noche de un feriado de agosto del 2024. En un kiosco de Balvanera, sobre la avenida Rivadavia, la empleada estaba sola cuando de repente entró un conocido: uno de los repartidores de su propio jefe. Pero este no venía con pedidos, sino con malas intenciones, decidido a llevarse la plata.Sin vueltas, el delincuente le soltó la frase que nadie quiere escuchar: "Le voy a sacar fierro al local, te voy a robar el local. Pasame la plata", mientras le mostraba el arma. La pobre chica, aterrada, le entregó toda la recaudación: unos 280 mil pesos. Y para colmo, no estaba solo: un cómplice lo esperaba en la caja. Después de semejante jugada, los dos se fueron como si nada.Pero la justicia, aunque a veces tarda, llega. Más de un año después, este lunes, Maximiliano C. de 43 años, se dio el gusto de ir a ver a su querido All Boys contra Los Andes, por la Primera Nacional. Y ahí, a la entrada del estadio Islas Malvinas, en medio de los controles de Tribuna Segura, se le terminó la fiesta. La Policía de la Ciudad lo pescó al instante: tenía un pedido de captura por robo a mano armada de ese mismo año.La empleada, que lo conocía bien porque era compañero de laburo –o al menos de empleador–, no se guardó nada y lo identificó con nombre y apellido en la denuncia. Eso fue clave para que el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°38 emitiera la orden que, al final, lo dejó sin entrada y con esposas.Este no es el único caso, eh. El programa Tribuna Segura ya tiene un manso historial: solo en la Ciudad, de enero a septiembre de este año, pescaron a 47 prófugos. Hay de todo: desde el que quiso entrar a la cancha de Newell"s con pedido de captura por un robo violento en Arequito, hasta el que cayó en Belgrano por ser parte de "los levanta portones" en Córdoba. Y ni hablar del que fue a ver a Barracas Central y terminó preso por un asesinato de hace dos años. Parece que a algunos la pasión por el fútbol los traiciona.Así que ya saben, muchachos: si andan con cuentas pendientes con la ley, mejor quédense en casa. Porque la cancha, a veces, es el peor lugar para esconderse. ¡Manso quilombo se armó por ir a ver al Albo!