La "mano derecha" de Pequeño J se atrincheró en el silencio por el triple femicidio de Varela
Matías Ozorio, señalado como pieza clave en el brutal triple femicidio narco de Florencio Varela, llegó al país y optó por no decir ni una palabra ante la Justicia. ¿Qué pasa con "Pequeño J" y las víctimas?
Ozorio había pisado suelo argentino en el aeropuerto de El Palomar casi a la medianoche. Venía directo de Lima, Perú, donde lo detuvo la policía local tras una alerta roja internacional. Fue un manso operativo para traerlo de vuelta al país.
El ladero de "Pequeño J" regresó en un avión de la Fuerza Aérea Argentina, custodiado por agentes de Interpol, la PFA y la Bonaerense. Aunque se esperaba que rompiera el silencio y diera detalles que ayudaran a reconstruir el brutal crimen, finalmente se negó a declarar y fue trasladado a un penal. Al bajar del avión, se lo notaba tranquilo, como resignado a su destino: una celda.
Los investigadores del caso no tienen dudas: Ozorio estuvo adentro de la casa de Florencio Varela donde masacraron a las víctimas, de apenas 20 y 15 años. Sospechan que llegó a la escena en un VW Fox junto a Víctor Sotacuro (ya capturado en Bolivia) y Florencia Ibáñez, con la idea de asegurarse que el plan se ejecutara.
La llegada de Ozorio fue más rápida que lo que se espera para "Pequeño J". Como Ozorio es argentino y no tenía causas pendientes en Perú, lo expulsaron del país vecino, lo que agilizó todos los trámites judiciales para su retorno.
En cambio, la extradición de Tomy Janzen Valverde Victoriano, alias "Pequeño J", demandará al menos dos meses. Él es peruano y, aunque no tiene antecedentes, la ley obliga a un proceso de extradición que no se puede saltear, por más que la investigación pida a gritos su presencia en Argentina.
Antes de ubicarlo en Perú, la División Búsqueda de Prófugos de la PFA allanó la casa donde Ozorio, un ex trader con muchas deudas, vivía con su abuela y su mamá en Parque Patricios, cerquita de la Villa 21-24. Allí encontraron nueve celulares que ahora son clave para buscar más pistas.
El silencio de Ozorio deja un sabor amargo y muchas preguntas picando, mientras las familias de Morena, Brenda y Lara siguen esperando respuestas y justicia por este triple femicidio que conmocionó a todo el país.