¡Se armó la gorda! Escupitajo y bronca en el final del clásico River-Racing: ¡quilombo total!
El partido entre River y Racing por Copa Argentina terminó en un escándalo con escupitajos, insultos y empujones que ni Gallardo pudo parar.
El clásico entre River y Racing por la Copa Argentina en Rosario no fue apto para cardíacos. River le ganó 1-0 y se metió en semifinales, pero lo que realmente quedó picando fue el manso quilombo que se armó apenas sonó el silbato final. Hubo de todo: cruces, provocaciones y hasta el mismísimo Marcelo Gallardo tuvo que meterse para separar.Uno de los que la ligó de entrada fue Maxi Salas, ex Racing y ahora en River. A pesar de que no gritó su gol por respeto a su viejo club, los hinchas de la Academia no lo perdonaron. Le tiraron hasta una zapatilla, ¡que el delantero agarró y devolvió con una sonrisa preguntando de quién era! Después del partido, Salas, con la cabeza fría, declaró que "es algo lindo del folclore que se juegue con dos hinchadas" y que él "siempre estuvo tranquilo y nunca se le fue de las manos", mostrando respeto.Pero Salas no fue el único "traidor" en la mira. Marcos Acuña, el "Huevo", también la pasó mal. Jugando por la izquierda, justo donde estaba la hinchada de Racing, recibió insultos durante todo el segundo tiempo. Cuando se le ocurrió hacer unos jueguitos con la cabeza, la gente se puso zarpada: le volaron botellas de agua y hasta una de fernet. ¡Qué manera de bancarse la presión!La cosa explotó de verdad al final. Acuña, que ya venía picante con una amarilla, se quedó discutiendo con varios rivales. Y ahí, ¡zas!, Adrián Balboa no se guardó nada y lo escupió en la cara. Imaginate la bronca del campeón del mundo, que se puso como loco. Tuvo que venir "La Roca" Moreno, el seguridad de River, y hasta el propio Gallardo para calmar las aguas, mientras los compañeros de ambos se prendían al lío. Balboa, obvio, quedó informado para el Tribunal de Disciplina de la AFA.Y por si fuera poco, Salas volvió a ser el centro de la atención. Terminó el partido y lo buscaron para un cruce picante con su ex compañero Agustín Almendra, que le dijo de todo. Hasta Gonzalo Costas, el hijo del DT, se le acercó para decirle que era "un desagradecido". Un verdadero todos contra todos.Con esta victoria, River se dio un respiro importante después de cuatro derrotas seguidas, incluyendo la eliminación de la Copa Libertadores. Ahora, el equipo del Muñeco, que se puso las pilas, ya está en semis de la Copa Argentina y espera a Independiente Rivadavia de Mendoza.Un verdadero papelón que demuestra que en el fútbol argentino, a veces, la calentura le gana al fair play. ¡Un clásico que terminó en un manso quilombo que ni los videos alcanzan a mostrar!