¡A juicio! Rechazaron el acuerdo por el crimen de Sebastián Villarreal y la familia de la víctima lo celebra
Tras el rechazo a un acuerdo, los imputados por el brutal asesinato de Sebastián Villarreal en Córdoba irán a juicio oral. La familia de la víctima, que lo mataron por robarle la moto, celebra esta decisión.
El fiscal había propuesto un acuerdo con penas de entre 10 y 16 años, pidiendo que los acusados reconocieran todo, pidieran disculpas y se arrepintieran. Pero parece que la defensa no estuvo conforme con el monto de la condena y prefirió ir a un juicio largo, que recién arrancaría en 2026.
Para los seres queridos de Sebastián, esta noticia es un paso gigante. La abogada de la querella, Graciela Taranto, contó que la familia siempre quiso un juicio común para que todo se sepa a la luz del día. "Estamos seguros de que Sebastián, desde donde esté, siente alivio y orgullo por no bajar nunca los brazos", expresaron, con la esperanza de encontrar algo de paz.
Recordemos que a Sebastián, un trabajador de 45 años, lo acribillaron el 29 de febrero del año pasado. Iba a salir de su casa en barrio Yofre Norte para ir a laburar cuando lo interceptaron unos motochorros. Suplicó por sus hijos: "Tengo dos hijos, no me mates por favor", pero no les importó nada y lo dejaron tirado en la vereda. Los vecinos lo encontraron con el casco puesto, mientras sus hijos le rogaban "papá, no te rindas".
Sebastián vivía solo con sus dos chicos, un padre laburador que se deslomaba para ellos. "Era una excelente persona, trabajador y padre", remarcaron sus allegados, que hoy lo extrañan y piden justicia a gritos.
Por este crimen, hay dos pibes de 19 y 20 años presos. Otro, de 18, que sería el que disparó, está en el Complejo Esperanza. Pero lo que más bronca da es el cuarto involucrado: un menor de 15, conocido como "El Orejudo", que fue declarado inimputable y anda suelto como si nada. Este pibe, que ya es un "viejo conocido" de la policía, no para de meterse en problemas.
"El Orejudo" ya cayó varias veces. Hace poco, lo agarraron asaltando a una familia en Carlos Paz y, como era de esperarse, lo soltaron. Y lo más zarpado de todo: días antes de ese robo, se mostraba en redes con pistolas, una escopeta tumbera y hasta un chaleco de la Policía de Córdoba. Una provocación total.
A mediados de junio, otra vez lo atraparon con un cómplice después de intentar escapar de un control policial. Andaban en moto, se dieron un palo y les secuestraron una réplica de arma, un celular y plata de dudosa procedencia. Pero, ¿hasta cuándo va a seguir así?