El escape de Cami: "El silencio como laberinto", la novela de Andrea Ciporkin que destapa la olla y te hace hablar de lo que duele
La primera novela de Andrea Ciporkin te mete de lleno en historias duras de corrupción y trata de personas, pero también te muestra la fuerza de salir adelante. Una lectura que duele y te invita a pensar.
La historia nos presenta a Cami, una piba que fue víctima de trata desde chica. Después de la muerte de su amiga Caro, logra escaparse de un lugar llamado "El Pantanito". A partir de ahí, su vida es una lucha para armar el rompecabezas de su pasado y salir adelante, lidiando con todas las secuelas que le dejaron. En este camino complicado, encuentra una aliada inesperada en Kikí, una travesti que se la juega por ella y la acompaña a desafiar todo lo que se les pone enfrente para forjar un nuevo destino.
Luis Mey, en el prólogo, no se guardó nada y dijo que esta novela "tiene todo: emoción, sabiduría, gracia, ironía, cierto nivel de cinismo. Y, sobre todo, molesta". Y agregó que nos recuerda "que siempre hay que hablar y estar con un ojo cerca de las causas justas. Que ella hable de esto con semejante arte son dos actos de justicia en un solo lugar". Un golazo que alguien se anime a contar estas cosas con tanta profundidad.
Las primeras páginas nos sumergen de golpe en el mundo de Cami después de su escape. Ella sueña cosas raras, algunas propias y otras ajenas, y se debate entre contarlas o guardárselas. Vemos su vida en el campo, cuidando la quinta, con su mamá que anda con los ojos tristes desde que el papá no está y que, a la vez, la presiona para que "merezca un hombre". También aparecen sus hermanos: Antonio, sensible y medio rebelde, que se ríe de la madre por tenerla "cautiva", y Diego, el rubio "inteligente" que vuelve de la ciudad con un regalo y un pedido medio misterioso.
Entre los fideos amasados de memoria, las conversaciones a escondidas y la memoria de un viejo accidente que la dejó hecha pelota, el texto nos muestra cómo Cami intenta encontrar su lugar en ese "infierno" familiar, mientras la amenaza de un pasado oscuro sigue acechando. Es una invitación a espiar una vida que, aunque dolorosa, busca su propia luz.