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JUDICIALES AL ROJO VIVO

Amenaza de bomba en el Centro Cívico termina con un pibe que zafa y otro que deberá desembolsar una suma millonaria

Un susto que movilizó a medio gobierno se resuelve con un acuerdo insólito: uno de los sospechosos se va de rositas, mientras que el otro deberá pagar una fortuna en cuotas. ¡Un caso para no creer!

Amenaza de bomba en el Centro Cívico termina con un pibe que zafa y otro que deberá desembolsar 4 palos verdes

¡Atención, changos y changas de DEL SUR DIARIO! Se viene un cierre de película en Tribunales por aquella amenaza de bomba que nos hizo correr a todos como locos en el Centro Cívico allá por el 16 de septiembre. ¿Se acuerdan del lío? Bueno, parece que la cosa va a terminar con un juicio abreviado y un giro que pocos esperaban, porque de los dos pibes que cayeron presos, uno parece que se va a ir de esta con las manos limpias, ¡una jugada maestra!

La movida judicial de mañana promete ser de alto voltaje. Uno de los imputados, identificado como Carlos Cabaña, se declarará culpable y aceptará una pena de 2 años de prisión en suspenso, ¡ojo, sin pisar la cárcel! Pero eso no es todo, porque además tendrá que desembolsar la friolera de 4 millones de pesos, pagaderos en cómodas cuotas, para resarcir el quilombo que armó. ¡Una fortuna para el daño causado!

Fuentes bien informadas del Palacio de Justicia nos confiaron que este pacto ya estaría cerrado entre el fiscal coordinador, Ignasio Achem, y su ayudante Belén Sánchez, de la UFI de Genérica, con el propio Cabaña, quien está bien defendido por la defensora oficial, María Emilia Nielson. ¡Parece que negociaron hasta el último detalle!

La Fiscalía de Estado, representada por Claudio Herrera y Ricardo Lorenzo Mira, también le daría el visto bueno a este acuerdo, ya que la oferta de pago es una reparación importante por el trastorno y el despliegue que generó la falsa alarma. ¡La plata todo lo arregla, dicen por ahí!

Recordemos que hace unos días, el juez Diego Manuel Sanz ordenó la detención de Cabaña y de otro joven, Hugo Sebastián Castro, tras corroborar que la amenaza salió de un teléfono vinculado a ambos. La Fiscalía sospechaba de su participación en este numerito que paralizó el corazón administrativo de la provincia.

Lo más llamativo es que, a pesar de haber estado privados de su libertad, ambos jóvenes recuperarán su libertad. Pero mientras uno se va a casa con una condena y la promesa de pagar una suma millonaria en cuotas, el otro, ¡sorpresa!, parece que zafó de la investigación. ¡Una historia digna de una telenovela sanjuanina!

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