Triple Femicidio Narco: Cayó el dueño del auto "de apoyo" y su escape a Bolivia destapa un bache temporal
Víctor Sotacuro, dueño del VW Fox que se busca en el triple crimen de Lara, Morena y Brenda, fue capturado en Bolivia y ahora debe dar explicaciones sobre el vehículo y su paradero durante la masacre.
Sotacuro llegó hasta ese punto limítrofe en un micro de tour de compras, tras huir de la 1-11-14, donde vive. Él asegura que escapó por miedo, que lo amenazaron de muerte. Pero la investigación cree que está metido hasta la médula en los crímenes y que se fugó para no dar la cara.
Dos días después de las ejecuciones narco, el 21 de septiembre, dejó abandonado el Volkswagen Fox que lo complica. Dio referencias de La Rioja y San Telmo, pero el auto sigue sin aparecer. Su abogado, Guillermo Endi, prometió que la sobrina de Sotacuro lo entregaría a la Justicia.
Desentrañar el rol de Sotacuro es clave porque los investigadores creen que ese Fox fue el auto de apoyo que acompañó a la camioneta Chevrolet Tracker donde se subieron las víctimas el 19 de septiembre, horas antes de ser asesinadas. También sospechan que pudo haber trasladado a los sicarios o a quienes presenciaron la masacre. Por las dudas, le sacaron muestras de ADN de abajo de las uñas para comparar con el de las chicas.
Las cámaras de seguridad lo vieron cerca de la casa de Florencio Varela donde ocurrió todo, antes y después del crimen. El abogado de Sotacuro intentó una explicación a través de la sobrina del detenido, Florencia, quien supuestamente iba en el auto. Ella contó que ese día usaron el auto para trámites y que por la noche su tío les pidió que lo acompañaran a buscar a un supuesto albañil en Florencio Varela. Pero en un momento, la pareja del amigo que los acompañaba lo llamó por celos y se volvieron. Florencia se quedó y el abogado supone que Sotacuro regresó solo a la zona de la masacre.
El defensor asegura tener comprobantes de Mercado Pago que muestran el paso del auto por peajes antes y después del horario del crimen, pagados por la sobrina. Pero acá es donde se arma el quilombo: el abogado admite que no sabe qué hizo Sotacuro entre la 1:30 y las 5 de la madrugada del sábado 20 de septiembre, justo el lapso en que ocurrieron los asesinatos. Un bache temporal que lo deja muy complicado.
Cuando lo detuvieron en Bolivia, el propio Sotacuro se mandó al frente. Contó a la policía que fue al punto de encuentro y que de la casa salieron dos pibes jóvenes, con barbijos, ropa manchada y plástico en las zapatillas. No dijo a dónde los llevó, pero los detectives no le creyeron ni medio. Además, notaron que tenía las manos lastimadas. La investigación tiene ahora un nudo bravo para desatar.