¡Alerta con el aceite de oliva! La ANMAT sacó de circulación dos marcas que se vendían con papeles truchos
Otra vez la ANMAT le puso el ojo a aceites de oliva que circulaban sin habilitación. Dos marcas más quedaron prohibidas por no tener los registros al día.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) volvió a pegar un golpe duro en el mercado de alimentos. Esta vez, prohibió la venta de dos marcas de aceite de oliva, tanto en comercios como por internet. ¿El motivo? Tenían irregularidades en sus etiquetas y, lo más grave, los registros sanitarios que declaraban eran puro cuento.Una de las marcas que quedó afuera es "Estancia Olivares. Origen de Mendoza". La movida arrancó por la consulta de un particular que sospechó algo raro. El Instituto Nacional de Alimentos (INAL) se puso las pilas y consultó en Mendoza. La respuesta fue contundente: los números de RNE y RNPA que figuraban en la etiqueta, ¡no existían! O sea, el producto no tenía ningún aval legal ni sanitario.Esto significa que el aceite "Estancia Olivares" estaba en infracción total. No se sabía quién lo fabricaba ni dónde, lo que representa un riesgo para la salud de cualquiera que lo consumiera. Por eso, la ANMAT decidió que no se puede elaborar, envasar ni vender más en todo el país, bajo ninguna presentación.Pero no fue el único caso. Casi al mismo tiempo, la misma suerte corrió el "aceite de oliva extra virgen marca Morando Premium". Acá la denuncia inicial también puso en alerta al INAL, que preguntó a Catamarca por los registros que mostraba el envase. La respuesta fue idéntica: esos números no figuraban en ningún lado.Así, el aceite "Morando Premium" fue declarado "apócrifo", o sea, trucho. Como el anterior, no cumplía con los requisitos básicos para ser un alimento seguro y habilitado en Argentina. La prohibición es la misma: no se puede vender ni fabricar en ningún rincón del país, ni tampoco por internet.Estas medidas de la ANMAT buscan cuidar la salud de todos nosotros, los consumidores. Es fundamental que lo que comemos tenga una procedencia confiable y que cumpla con todas las garantías. Por eso, desde el organismo insisten en que siempre revisemos bien las etiquetas y, ante cualquier duda sobre un producto, preguntemos antes de comprarlo o consumirlo.