Isabel Allende, a corazón abierto: "En el exilio, uno nunca desempaca la maleta, siempre mirás para atrás"
La gran escritora chilena visitó Buenos Aires para presentar su nueva novela. Conmovida, habló del desarraigo que sintió al dejar su país y de los ecos de la historia en su obra.
La escritora chilena Isabel Allende pasó por Buenos Aires para presentar su flamante novela, "Mi nombre es Emilia del Valle". En esta nueva obra, la autora no solo nos sumerge en una historia romántica, sino que también nos invita a reflexionar sobre la memoria y, especialmente, el exilio, un tema que la marcó profundamente.Allende compartió la cruda realidad de quienes deben abandonar su tierra por la fuerza: "Uno en el exilio nunca desempaca la maleta. La deja a medio armar, siempre mirando para atrás", confesó. Esa imagen pinta de cuerpo entero la tristeza de quien no puede proyectar un futuro sin antes cerrar una herida del pasado.Su nueva protagonista, Emilia, es una mujer fuerte que sobrevive a la guerra civil chilena de 1891. La escritora trazó un paralelo escalofriante entre ese conflicto y el golpe de 1973, que la obligó a irse. En ambos casos, presidentes progresistas, elegidos por el pueblo, intentaron reformas y se toparon con una oposición feroz y la intervención de potencias extranjeras. Un verdadero quilombo que dejó a Chile partido.Ella misma sintió en carne propia ese desarraigo en 1973. Dejó Chile para irse a Venezuela y después a Estados Unidos. Su primer recuerdo es ver la Cordillera desde el avión, sabiendo que ya no había vuelta atrás. Llegó llorando a Venezuela, extrañando su país a pesar de la calidez del nuevo hogar.Allende explicó la diferencia: el que se va de exiliado siempre tiene un pie en el pasado, con la valija a medio hacer "por las dudas". En cambio, el que emigra por elección mira para adelante, busca armar un futuro y deja el pasado atrás, sin la llave de la casa que dejó en el bolsillo.Más allá de la política y la historia, Isabel también se mostró como una feminista de pura cepa "desde que nací", dijo, sin importarle lo que piensen. Recordó que su conciencia nació al ver la vulnerabilidad de su madre, abandonada por su padre con tres hijos chicos. "¿Qué quieres ser cuando grande? Mantenerme sola", respondía de niña. Una lección de vida que la formó.Con una trayectoria impresionante y más de veinte libros traducidos, Isabel Allende sigue siendo una voz fundamental que nos invita a reflexionar sobre la memoria, la identidad y la lucha por los derechos. Su legado, como su maleta, está lleno de historias que nos interpelan.