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El 'Sherlock' egipcio

El químico que fue un "Sherlock Holmes" y salvó los tesoros de Tutankamón: ¡una historia de película!

Conocé la increíble tarea de Alfred Lucas, el científico británico que con su ingenio y pasión logró conservar más de 5.000 piezas únicas de la tumba del faraón. Un verdadero genio.

El químico que fue un "Sherlock Holmes" y salvó los tesoros de Tutankamón: ¡una historia de película!Crédito: Infobae

Cuando Howard Carter destapó la tumba de Tutankamón en 1922, fue un golazo para la egiptología. Pero ojo, que ese hallazgo, con más de cinco mil objetos de oro y joyas, trajo un problema: ¿cómo hacer para que todo eso no se hiciera pelota después de miles de años encerrado?
Ahí es donde entra en juego Alfred Lucas, un químico británico que ya era conocido en Egipto por su laburo forense. ¡Le decían el "Sherlock Holmes de Egipto" por lo capo que era! Lo mandaron de urgencia para ver qué se podía rescatar de todo ese quilombo.
Lucas montó un laboratorio improvisado en otra tumba y se puso las pilas. Cada pieza que salía, desde la famosa máscara de oro hasta un trono lleno de piedras preciosas, pasaba por sus manos. La cosa era que muchos objetos, como la madera o el cuero, estaban recontra frágiles y podían desarmarse con solo tocarlos.
El químico explicó en el New York Times que su trabajo era entender de qué estaba hecho cada objeto y por qué se estaba arruinando. Tuvo que inventar soluciones en el momento: secar lo húmedo, sacar la sal, usar ácidos suaves. "Cualquier error podía causar un daño incalculable", advirtió, dejando claro que cada pieza era un desafío único.
La madera, por ejemplo, era un dolor de cabeza. Se secaba y la pintura se caía. Lucas usaba cera de parafina disuelta para rellenar los huecos y pegaba las partes sueltas con una solución especial. Si el objeto era muy delicado, lo cubría entero con cera para protegerlo del cambio de temperatura y humedad.
Con el cuero, que estaba "negro y quebradizo", experimentó con aceite de ricino y vaselina para intentar salvar algo. Este laburo de hormiga le llevó ¡nueve años! Cada invierno volvía a la tumba y en verano seguía en El Cairo, analizando y preparando todo para el museo.
Lucas no solo salvó los tesoros, sino que también dejó un legado enorme. Publicó un montón de libros y artículos que hoy son la biblia para los que se dedican a la conservación. Su experiencia fue tan zarpada que siguió trabajando para el Servicio de Antigüedades hasta que se murió en 1945. Un verdadero héroe silencioso que le puso el pecho a la situación y nos dejó un patrimonio increíble.

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