El ex de Julieta Prandi, Claudio Contardi, apareció "hecho pelota" en la cárcel: ¿miedo o estrategia?
A 40 días de la condena por abuso sexual, salieron a la luz las primeras fotos del empresario en el penal de Campana. Se lo ve muy desmejorado y con la cara de susto.
El ex de Julieta Prandi, Claudio Contardi, recibió una condena de 19 años de prisión por el terrible abuso sexual de la modelo. Ahora, a unos 40 días de ese fallo que conmovió a todos, se conocieron sus primeras imágenes desde la cárcel de Campana, y lo muestran muy distinto a cómo se lo veía en el juicio.En el programa LAM, de Ángel de Brito, mostraron las fotos donde Contardi se ve desmejorado, con la cara de susto, y hasta cabizbajo. "Lo muestran desmejorado. Asustado. No sé si es estrategia o qué, pero tiene cara de miedo", dijo De Brito. Su panelista Pepe Ochoa aclaró que las fotos son de un traslado interno en el penal, con el protocolo de esposas.Dicen que Contardi casi no come y que su estado físico es cada vez peor, parece que quedó hecho pelota. Marcela Feudale, desde el panel, se preguntó si esta imagen no sería una estrategia para victimizarse o buscar un cambio de pabellón. Mauro Szeta, el especialista en policiales, fue claro: "Con plata, adentro de la cárcel la pasás mejor", y aunque no te garantiza un trato VIP, te puede ahorrar varios disgustos.Contardi hoy está alojado en la Unidad Penal N° 41, el mismo lugar donde están otros presos conocidos, como Grassi, y donde también estuvo Fabián Tablado. Su única esperanza es la apelación que presentó su abogado, Fernando Sicilia, ante la Cámara de Casación.La defensa argumenta que se le negó el derecho a defensa porque no se realizó una audiencia clave donde Contardi debía decidir si quería un juicio por jurados. Esa audiencia nunca se hizo, algo que todas las partes reconocen. También creen que la condena es "exorbitante" y que la sentencia tiene fallas en su fundamentación.La Cámara de Casación tiene unos seis meses para resolver. Puede confirmar la sentencia, declararla nula o reducirle la condena. Mientras tanto, Contardi solo recibe visitas de su actual pareja, su hermana y los suegros; su mamá, muy enferma, solo pudo ir una vez. Tiene todas sus esperanzas puestas en la apelación, negándose a dar entrevistas.