¡Atención, pibes! CBUM, el campeón que no se guardó nada: "El culturismo no es sano, el cuerpo te lo cobra caro"
El múltiple campeón de culturismo, CBUM, confesó los riesgos y la verdad detrás de la élite: una enfermedad lo hizo ver que la salud es lo primero.
Chris Bumstead, o CBUM como lo conocen en el ambiente, es una leyenda: ¡seis veces campeón del Mr. Olympia! Pero este gigante del culturismo tiró la posta y dejó a todos pensando. En una charla que dio que hablar, confesó que su deporte, a nivel profesional, "no es para nada saludable".A los 22 años, cuando estaba en la cresta de la ola, la vida le dio un golpe bajo. Una enfermedad autoinmune que le afectó los riñones lo dejó al borde del precipicio. "Fue uno de los momentos donde me sentí más impotente", contó. Ahí, el tipo se dio cuenta que algo tenía que cambiar, que la exigencia extrema tenía un costo.CBUM no se guardó nada y fue claro: el uso de esteroides anabólicos y la presión por estar siempre al máximo son un combo peligroso. "Hay mucho que le exigís a tu cuerpo", dijo. Por eso, mandó un mensaje a los pibes: "No empiecen con esteroides; primero agoten todas las vías naturales". El campeón puso las cosas en su lugar, advirtiendo que los beneficios son pocos frente a los riesgos.Desde ese susto, CBUM cambió el chip. Bajó la cantidad de sustancias que usaba y se volcó a la recuperación. Contó que los péptidos, como el BPC-157 o el TB-500, fueron "un atajo" para curar lesiones y manejar la inflamación. Pero también volvió a lo básico: proteína, creatina, vitaminas, "entrenar duro, comer bien y ser constante".Para CBUM, la clave no es la motivación que va y viene, sino la disciplina. "Lo que separa a los exitosos es hacer lo que toca incluso cuando no tenés ganas", reflexionó. Y en todo este camino, su familia, especialmente su esposa, fue un pilar fundamental. "¿Si habría sido exitoso sin ella? Absolutamente no", confesó, mostrando el lado humano del campeón.Ahora, con su hija recién nacida, decidió colgar las pesas de la alta competencia. "Perdí años de mi vida compitiendo, ahora quiero sumarlos de vuelta", afirmó. Su meta actual es otra: vivir más y mejor, buscando un equilibrio entre estar en forma y disfrutar de la vida familiar, dejando atrás la locura del rendimiento extremo.Para este gigante, el verdadero éxito no se mide en copas o medallas. Es más profundo: se trata de ser fiel a uno mismo, cuidar los vínculos y terminar la carrera orgulloso de la persona que uno es. Un mensaje claro para todos, desde el barrio hasta la alta competencia.