Escándalo en Bouwer: Va a juicio la presa que cambió de género y está acusada de abusar de 7 compañeras
Gabriela Fernández, la detenida que se autopercibió mujer y fue trasladada a un pabellón femenino en Bouwer, enfrentará a la Justicia por graves acusaciones de abuso sexual contra siete compañeras de cárcel.
La Justicia cordobesa elevó a juicio una causa que tiene a todo el país hablando: Gabriela Nahir Fernández, de 34 años, irá al banquillo por presunto abuso sexual contra siete detenidas en el penal de Bouwer. Se trata de la misma persona que, en 2018, pidió el cambio de género y el traslado al pabellón de mujeres, y desde entonces, habría cometido estos aberrantes hechos.El fiscal Juan Ávila Echenique no se guardó nada y la imputó como "probable autora penalmente responsable" de varios delitos. Entre ellos, abuso sexual simple reiterado y abuso sexual gravemente ultrajante, con el agravante de ser portadora de una enfermedad de transmisión sexual. Además, en uno de los episodios, la acusan de "coautora de abuso sexual con acceso carnal por la introducción de objetos análogos", actuando junto a otras dos presas. También le suman una tentativa de uso de arma. Las otras dos imputadas, I. R. F. y R. B. M., también irán a juicio por coautoría en uno de los abusos.La historia de Fernández arrancó en octubre de 2016, cuando entró a la cárcel como Gabriel. Un año después, la condenaron por "lesiones leves calificadas y privación de la libertad calificada". Pero en noviembre de 2018, la cosa dio un giro: ella dijo "me autopercibo mujer", cambió su identidad y pidió ir al pabellón femenino. Incluso, rechazó condenas anteriores por violencia de género, alegando que no iban con su nueva identidad.A partir de ahí, la Justicia la reconoció como Gabriela Nahir Fernández. Pero los problemas no pararon. En abril de 2019, ya en el penal, le imputaron otro delito contra una mujer. Después de obtener la libertad condicional, las denuncias siguieron: a fines de 2019, fines de 2022 (aunque archivadas) y en 2023, ya en la calle, volvió a ser acusada por "privación ilegítima de la libertad, amenazas y lesiones leves calificadas", lo que la llevó de nuevo a prisión preventiva en 2024.Fue durante esta última reclusión en Bouwer que se destapó la olla de los abusos contra sus compañeras de celda. Tras acumular sanciones, la tuvieron que trasladar para "resguardar a la víctima". El caso, que se hizo conocido a nivel nacional, generó un manso revuelo y el repudio de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien sentenció: "Se le dio ese cambio de sexo a una persona que había generado un abuso sexual afuera de la cárcel, es decir, comete el delito del abuso, se le acepta el cambio de sexo para ir a una cárcel de mujeres y vuelve a cometer adentro de la cárcel, el mismo delito".A raíz de este quilombo, la provincia de Córdoba está analizando sumarse a una resolución nacional para ponerle un freno a los traslados de presos que cambian de género después de ser condenados. La idea es que cumplan la pena en el penal que corresponda al género que tenían cuando cometieron el delito. Un tema que, sin dudas, va a seguir dando que hablar.