Balearon a un pibe de 15 con prontuario en La Plata: ¿Ajuste de cuentas en el barrio?
Un adolescente con un historial pesado terminó baleado en San Carlos. Lo encontraron con armas y la principal sospecha es que le pasaron factura.
El barrio San Carlos de La Plata se sacudió el lunes con un nuevo hecho de violencia: un pibe de apenas 15 años terminó baleado en la calle. No es un pibe cualquiera, ya que tiene un prontuario que asusta, y por eso, la principal hipótesis de los investigadores apunta a un ajuste de cuentas, a que le pasaron factura por algo.Todo arrancó a la tarde, cuando los vecinos de 141 y 45 llamaron al 911 alertando sobre un joven herido tirado en la vía pública. Al toque, llegó la policía y encontraron al adolescente con dos balazos, uno en la cola y otro en el hombro, que por suerte no fue grave. Lo llevaron de urgencia al Hospital Alejandro Korn y, por ahora, está fuera de peligro.Pero la cosa no termina ahí. Al lado del pibe, los agentes encontraron un revólver calibre .32, un cargador de pistola 9 milímetros con balas y hasta una vaina servida. Ahora, la justicia quiere saber de dónde salió todo ese arsenal y si el chico lo llevaba para defenderse o si ya venía de algún quilombo.Y es que el historial del muchacho es largo: tiene causas por robo, robo agravado, vehículos truchos y hasta un "robo en poblado y en banda" de marzo de este año. Con esos antecedentes, la fiscal Betina Lacki de la UFI N°2, que tiene el caso caratulado como "abuso de arma, lesiones y averiguación de ilícito", no duda que la balacera fue por conflictos entre delincuentes.Este episodio no es un caso aislado. Hace poquito, en Lisandro Olmos, también en La Plata, hubo otro tiroteo entre pibes por una bronca vieja. Un enfrentamiento que empezó a las piñas y terminó con un joven de 25 años baleado en la ingle, que por suerte también se recupera en el mismo hospital. Parece que la violencia en las calles de La Plata está quedando picando.Así que, mientras la justicia investiga quién le tiró al pibe y por qué, en los barrios se sigue viendo cómo los conflictos se arreglan a los tiros, y los más jóvenes ya andan con las armas encima. Una realidad que nos pega fuerte y nos deja pensando: ¿hasta cuándo vamos a seguir así?