¿Te acordás de Hijitus? La historia del pibe del sombrero mágico que cuidaba Trulalá y nos marcó a todos
Un viaje a la infancia para recordar al primer superhéroe argentino, su vida en un caño y la mente brillante de Manuel García Ferré que lo creó.
¿Quién no se acuerda de Hijitus? Ese pibe humilde, con su sombrero mágico, que volaba para salvar a Trulalá de las maldades de Neurus. Fue el primer superhéroe bien de acá, un personaje que nos acompañó en la infancia y nos enseñó que los buenos siempre ganan.Detrás de esa magia estaba Manuel García Ferré, un español que llegó a la Argentina en 1947 escapando de la guerra. Lo curioso es que, antes de crear a estos íconos, ¡casi ni leía historietas! Aprendió a dibujar solo y, después de dejar Arquitectura, empezó a mostrar sus trabajos por las redacciones. Un tipo que se hizo a pulmón.Su primer gran paso fue con la revista Billiken, donde nació Pi-Pío y, de rebote, apareció un pibito llamado Hijitus. Pero la cosa explotó cuando García Ferré lanzó su propia revista, Anteojito. Ahí, Hijitus ya tenía su galera rota y mágica, esa que era como una varita de hadas y lo transformaba en "Super Hijitus" al grito de "sombrero, sombrerito, conviérteme en super hijitus". Vivía en un caño con su perro Pichichus, mostrando que la bondad no tiene que ver con la plata.La tira era un golazo por su galería de personajes. Desde el profesor Neurus y sus secuaces Pucho y Serrucho, hasta el inolvidable Larguirucho, que empezó medio del lado de los malos pero era tan inocente que terminó con los buenos. ¿Y qué decir de Oaky, el bebé con revólveres? O el Comisario, con su mate y acento correntino, que García Ferré decía que era de los más argentinos. Pucho, con su tonada gardeliana, era otro toque bien nuestro.El éxito fue tal que en 1967 llegó a la televisión por Canal 13, convirtiéndose en la primera serie animada hecha en el país y un boom en toda Latinoamérica. Goar Mestre, el capo del canal, le dijo que la hiciera a color, ¡aunque la tele era en blanco y negro! Un visionario. García Ferré era un obsesivo del detalle, no dejaba pasar una y si algo no lo convencía, lo mandaba a rehacer.Manuel García Ferré nos dejó el 28 de marzo de 2013, pero su legado es inmenso. Sus personajes, tan buenos como simpáticos, no solo divirtieron, sino que también transmitieron valores a generaciones enteras. ¿Quién no se acuerda de sus frases o de la emoción al ver a Hijitus transformarse? Un verdadero ídolo popular que sigue vivo en la memoria de todos los que fuimos chicos con él.