"Tenía mucha sangre": El policía que salvó a Bastián no esperó al SAME y lo llevó al hospital en el patrullero
Testimonio desgarrador en el juicio por el crimen del nene de 10 años. Un oficial contó cómo cargó al chico herido en el móvil, mientras los vecinos culpaban a la Policía.
El juicio por la muerte de Bastián Escalante, el pibe de 10 años que falleció por un balazo policial, sigue generando revuelo en Avellaneda. Juan Alberto García Tonzo, el agente que disparó a mansalva contra unos supuestos ladrones, está en el ojo de la tormenta. La defensa misma reconoce que él fue quien mató a Bastián; lo que se discute es si le importó un pepino lo que podía pasar con sus tiros.En este contexto, con la acusación diciendo que lo del ex policía bonaerense "no fue un error", empezaron a declarar los primeros testigos, todos compañeros de García Tonzo. El teniente Claudio Vera fue el primero en llegar al lugar y se encontró con un panorama desolador: Bastián agonizando en la calle."Había un menor con mucha sangre tirado en la calle. Los vecinos me pedían que lo llevara al hospital", relató Vera. Sin dudarlo, decidió no esperar al SAME y cargó al nene, con ayuda de la gente, en la caja del patrullero. La mamá se subió y lo llevó a la UPA de Wilde. Ahí le hicieron las primeras curaciones, pero no tenían lo necesario para frenar la hemorragia, ni una ambulancia para trasladarlo.Así que Vera, otra vez, subió a Bastián, a su madre y hasta a los médicos y enfermeros de la UPA al móvil, y los llevó de urgencia al Hospital Presidente Perón. El pibe llegó con vida, lo operaron, pero después de 25 horas de agonía, falleció a la mañana siguiente. Se desangró.Pero Vera y otros tres oficiales coincidieron en algo más: la bronca de la gente. "Había mucha gente enojada, culpaban a la Policía", dijo el teniente. Los vecinos estaban ofuscados, alterados, casi desaforados, según otros testimonios.Paola Perrino, otra teniente, contó que cuando llegó al lugar, García Tonzo le dijo que había sufrido un "enfrentamiento armado" con tres delincuentes. Un detalle: no hay pruebas de ese supuesto tiroteo, solo se sabe que él fue el que disparó. Tampoco les dijo que había herido a alguien, y con esa versión, Perrino y su compañero salieron a buscar a los supuestos ladrones, dejando la escena del crimen sin resguardar.Incluso, detuvieron a un adolescente con un buzo blanco que les pareció sospechoso. Le preguntaron a Perrino si le hicieron el Dermotest para ver si había disparado, y la respuesta fue contundente: "No, no tenemos los medios para hacerlo". Otro oficial, Elías Cárdenas, ni siquiera se bajó del patrullero para hablar con la gente, que "golpeaba el móvil" y estaba "muy desaforada".Belén Nolasco, de la Policía Local, confirmó la tensión: "La gente estaba muy ofuscada con la Policía porque referían que el que había herido al chico era policía". El juicio sigue este martes con más testimonios, buscando desenmascarar si la muerte de Bastián fue una tragedia o una negligencia con dolo.