Asesinato frente a la comisaría: ¿Sicarios y un romance fatal en Esteban Echeverría?
Un comerciante apareció muerto a metros de la policía. Detuvieron a un sicario y a un remisero, pero las pistas apuntan a un móvil mucho más complejo.
Pero no es el único preso. También cayó el dueño de una remisería del barrio, acusado de encubrir al sicario y de haberle dado una mano para escapar el 13 de septiembre, el día del crimen. Para la Justicia, el homicidio ocurrió en un abrir y cerrar de ojos, no más de cinco minutos.
El cuerpo de Troche fue encontrado en el baño del local, con cortes en la cara y los pantalones por el piso. Las cámaras del comercio fueron clave: grabaron al sospechoso entrando con un buzo oscuro y gorra, y saliendo sin ellos, con una remera blanca que decía "San Agustín". Después de caminar y correr por varias calles, se esfumó en la zona de Rastelli y Moreno, donde se cree que lo pasó a buscar un auto de la remisería del detenido.
Una clienta dio un testimonio fundamental: contó que Troche le transfirió plata para un pago y, mientras esperaba, entró el asesino. En ese momento, el comerciante le dijo: "Esa persona me está esperando a mí", confirmando que se conocían.
El verdadero quilombo empezó a destaparse cuando los investigadores metieron mano en el celular de la víctima. Ahí, entre anotaciones de préstamos informales y la reciente compra de una propiedad por una buena cantidad de dólares, apareció lo más picante: mensajes íntimos que Troche intercambiaba con el número de "Kpe", uno de los apodos del sicario paraguayo.
Esta revelación puso en jaque las primeras hipótesis. ¿Fue un ajuste de cuentas por plata? ¿O un encuentro pasional que terminó de la peor manera? Los investigadores ahora creen que "Kpe" y otro cómplice serían sicarios ligados a una banda narco liderada por un tal Gómez.
Este domingo, tras varios allanamientos de urgencia en Esteban Echeverría e Ingeniero Budge, se logró la detención de Rolando Giménez Olivella, el sicario, y de L.A.F.B., el remisero. Secuestraron zapatillas, una campera, la remera "San Agustín" con manchas de sangre, proyectiles y más teléfonos, pruebas que dejaron muy complicado al principal sospechoso.