El grito de una madre: "Le puse la mano en el cuello para que no se desangrara": arranca el juicio por Bastián, el nene de 10 años que mató un policía.
Johana, la mamá de Bastián, relata el horror de ver a su hijo de 10 años morir por una bala policial en Wilde. El agente Juan Alberto García Tonzo enfrenta un juicio por jurados por el crimen del chiquito.
"Lo que más me acuerdo de ese día fue ponerle la mano en el cuello a mi hijo para que no se desangrara tanto". La frase de Johana, la mamá de Bastián, se ahoga en llanto al recordar el momento más terrible de su vida. El 10 de julio de 2024, una bala disparada por el policía Juan Alberto García Tonzo le quitó la vida a su hijo de apenas diez años, mientras ella estaba a su lado en Avellaneda.Esa noche, Johana había ido a buscar a Bastián al club donde jugaba a la pelota. Volvían caminando, tranquilos, hacia su casa en Wilde. Pasadas las 8 y media de la noche, la tragedia golpeó: un agente de la Bonaerense, intentando repeler un robo, disparó indiscriminadamente, y uno de esos proyectiles encontró a Bastián, dejándolo en agonía junto a su madre."No se puede explicar lo que me pasa", confiesa Johana. Las imágenes de aquel día se repiten sin descanso en su cabeza, un tormento que la acompañará para siempre. Ahora, con el inicio del juicio contra el policía, la ansiedad y los nervios se apoderan de ella, aunque se siente contenida por su familia y una psicóloga que la acompaña en este duro camino.La acusación fiscal es contundente: García Tonzo está imputado por homicidio con dolo eventual. Se lo señala por disparar de forma "compulsiva" contra los ladrones que le quisieron robar la moto en Wilde, aun cuando ya habían escapado y la situación de peligro había terminado. Uno de esos tiros, sin control, terminó con la vida del chiquito que nada tenía que ver.Johana no se calla y pide justicia "pesada, perpetua". Para ella, el policía es un "asesino" que actuó de forma inaceptable. El abogado Matías Morla, que la representa, sostiene que no fue legítima defensa, sino un acto de homicidio. "Vamos a buscar una condena justa", asegura la madre, que desde la muerte de Bastián vive su vida en pausa, medicada para poder dormir y sobrellevar el dolor.La ausencia de Bastián, el más chiquito y revoltoso de la casa, se siente a cada instante. Ya no hay la misma alegría, los juegos con la pelota o las figuritas. Johana y su pareja, Alejandro, luchan por salir adelante junto a sus dos hijas adolescentes, quienes también sufren profundamente la pérdida. "Mi casa ya no es la misma", lamenta la mamá, con el corazón roto.Aunque no podrá estar en las primeras jornadas del juicio por ser testigo, Johana estará presente frente a los tribunales, esperando el momento de su declaración. Su mensaje es claro y contundente: "Solo espero a la Justicia, que le caiga todo el peso que le tenga que caer por arrebatarle la vida a un nene de 10 años que ni siquiera había empezado a vivir".