Cayó el abogado que hacía de "cadete" para los narcos más pesados desde la cárcel
Iván Carlos Méndez fue imputado y quedó en prisión preventiva por seis meses, acusado de triangular mensajes y negocios para capos narcos presos.
Arrancamos con la noticia que sacude el ambiente: Iván Carlos Méndez, un abogado que cayó el miércoles en un operativo de la Federal, ahora está imputado en Rosario. ¿El cargo? Hacer de "cadete" para narcos pesados y otros delincuentes de alta gama que están presos en penales federales. Un verdadero "correo" del delito, parece.
La lista de clientes "vip" es de terror: "El Rey de la Efedrina" (Mario Segovia), Martín Lanatta, los narcos Julio Rodríguez Granthon y Cristian "Pupito" Avalle, y ni más ni menos que "Lucho" Cantero, el supuesto capo de la tercera generación de Los Monos. ¡Un seleccionado del hampa! El juez Carlos Vera Barros no dudó y le dictó prisión preventiva por 180 días, después de que el fiscal Matías Scilabra, de la Procunar, presentara la acusación. Se le acabó la joda.
El fiscal Scilabra fue clarito: Méndez no movió un dedo como defensor. Su laburo era asegurar que los capos narcos siguieran manejando sus negocios desde adentro, conectando bandas y retransmitiendo órdenes al mundo exterior. Como si nada, seguían operando. La investigación lo ubica como parte de una banda criminal junto a estos peces gordos, triangular mensajes y hacer de puente entre los presos de alto perfil –que tienen las visitas y llamadas recontra controladas– y el afuera.
Y ojo, que no era solo pasar mensajitos. También lo acusan de hacer de intermediario en negocios pesados, como la venta de una casa de Granthon a Cantero por 15 mil dólares y un Fiat Cronos, o la compra de un campo de 248 hectáreas por parte de Segovia, a mil dólares la hectárea. Plata que, obvio, viene del quilombo. Por estos "servicios", Méndez se llevaba lo suyo: un Ford Mondeo (transferido a su nombre el 29/04/2025, ¡qué vivo!), y según las escuchas, cobraba entre 3.000 y 4.000 dólares por mes o 500 dólares por cada mensaje que llevaba y traía. Un golazo, pero para los narcos.
El fiscal no se guardó nada: este abogado, en vez de defender la ley, se puso las pilas para gestionar bienes de origen ilegal y planificar el narcotráfico. Fue el eslabón clave para que los presos siguieran moviendo la droga y contactándose con sus bandas desde la celda. Las pruebas son contundentes: audios y grabaciones de visitas muestran cómo Méndez era parte central de la planificación de compra, distribución y financiamiento de drogas, con cantidades que van de 120 kilos a 200-300 kilos. Un negocio zarpado que seguía activo desde las rejas.
También se documentó la coordinación de cobros, distribución de roles y manejo de recursos para mantener la rueda delictiva girando. Desde febrero, también le hacía de nexo a Rodríguez Granthon con su pareja, Lucila R., que le rendía cuentas de propiedades y alquileres comprados con la guita de la droga. En septiembre, facilitó el diálogo entre Segovia y otro preso, César Morán "El Loco" de la Cruz, por un campo que el "Rey de la Efedrina" quería comprar.
Y entre febrero y agosto de este año, hizo de intermediario en la venta de una casa de Granthon a "Lucho" Cantero, a cambio de 15 mil dólares y un Fiat Cronos 2021. Para colmo, en los allanamientos del miércoles, le encontraron una carabina con la numeración borrada. Un abogado "todo terreno", parece. Ahora, a ver si se le acaba la suerte y paga por haberse metido en semejante quilombo.