¡Zafarrancho en Mina Clavero! Cayó un abuelo de 67 años que hacía delivery de cocaína a domicilio
Un jubilado de 67 años fue desenmascarado en Mina Clavero: usaba motos para repartir cocaína a domicilio, ¡y operaba a metros de una escuela y un banco!
¿Quién lo hubiera dicho? En Mina Clavero, Córdoba, la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) le puso los puntos a un jubilado de 67 años que, lejos de disfrutar la pensión, se dedicaba a un "negocio" mucho más oscuro: ¡vendía cocaína a domicilio!La investigación no fue de un día para el otro, eh. Duró más de un año y arrancó por varias denuncias de los vecinos, que no se guardaron nada. Los agentes de la FPA hicieron un laburo de hormiga, con vigilancia y relevamientos, y descubrieron que el punto de venta era zarpado: ¡estaba en plena Avenida San Martín, a un paso de un instituto y de un banco! Como si nada, el hombre operaba en una zona donde circula un montón de gente.Cuando finalmente cayeron en el allanamiento, los policías encontraron de todo: varias dosis de cocaína listas para la venta, plata (no dijeron cuánto, pero seguro no era poco), tres balanzas digitales para pesar la merca y, lo más llamativo, ¡dos motos que usaba para hacer el delivery! También había elementos para fraccionar y empaquetar la droga, todo a la vista de la Fiscalía de Lucha Contra el Narcotráfico.Este "abuelo narco" quedó imputado por la Ley Nacional de Estupefacientes. Ahora, la justicia seguirá investigando si había más gente metida en este quilombo o si el hombre operaba solito.Y ojo, que esta modalidad de "delivery" de drogas no es nueva ni exclusiva de Córdoba. Hace poco, en José C. Paz y San Miguel, el Departamento de Casos Especiales desarticuló una banda pesada, los "Hermanos González", que también usaban motos para repartir la mercadería. Ahí cayeron 10 integrantes y detuvieron a 21 personas más.En ese operativo, que fue un golazo de la UFI 16, no solo incautaron dos motos Honda Wave (una robada, ¡como si fuera poco!), sino también más de 6.200 dosis de cocaína, ¡2.200.000 pesos en efectivo!, armas de fuego (revólveres, una tumbera), municiones y hasta chalecos antibalas y ropa de policía. Se ve que no se guardaban nada.Así las cosas, parece que el ingenio para el delito no tiene edad ni límites. Mientras tanto, la lucha contra el narcotráfico sigue dando batalla en nuestros barrios, buscando sacar de circulación a los que envenenan a la gente, sea un abuelo o una banda organizada.