Vuelve el juicio por los negocios turbios detrás del femicidio de Johana Ramallo: revelan detalles escalofriantes
La Justicia retoma la causa por trata de personas y narcotráfico vinculada al crimen de Johana Ramallo, la joven cuyo cuerpo apareció desmembrado. Nuevos testimonios destapan la red de explotación.
La última audiencia, allá por julio, dejó tela para cortar. El primo de Johana declaró que la piba de 23 años le había contado que estaba siendo amenazada por uno de los imputados en esta causa, un personaje conocido como "El Cabezón", vinculado a la "Zona Roja" platense. La víctima le había expresado su miedo y que estaba pasando por un "momento difícil".
Carlos Rodríguez, alias "Cabezón", es uno de los ocho implicados en este expediente, donde enfrenta cargos pesados: falso testimonio, encubrimiento agravado, y lo más grave, promoción y facilitación de la prostitución, explotación sexual de varias mujeres y tráfico de drogas. Un combo que lo deja en una situación más que complicada.
La investigación reconstruyó que "El Cabezón" mantenía una relación con Johana y que usaba las redes para armar encuentros. Lo señalan como un proxeneta que vendía cocaína y usaba a las trabajadoras sexuales, entre ellas a Johana, como intermediarias. Les daba la droga y les prometía "protección", un engaño que le costó carísimo a muchas.
El próximo 26 de septiembre habrá una nueva audiencia, donde se espera que más testigos aporten datos sobre esta red de explotación. Es importante aclarar que este juicio es por los delitos asociados, ya que el femicidio de Johana se investiga en otro proceso separado, donde todavía no hay responsables.
También se conoció el testimonio de un taxista que llevó a Johana el día que desapareció. Contó que la trasladó desde el Hospital San Martín hasta la esquina de 1 y 63, donde fue vista por última vez. Aunque le pareció un viaje normal, le quedó picando la idea de que iban a comprar drogas. Se enteró de la desaparición cuando se cruzó con otro de los imputados en la causa.
Johana fue vista por última vez el 26 de julio de 2017. Las cámaras de seguridad de una estación de servicio la grabaron entrando al baño en 1 y 63, pero, al parecer, nunca salió de ahí. Antes de eso, le había dicho a su mamá y a su hijita que volvería tipo 20:30, pero no regresó. Dos meses antes, se había separado y, por problemas económicos, había empezado a prostituirse.
Su mamá, Marta Ramallo, no baja los brazos y sigue pidiendo justicia. "Quiero limpiar la memoria de Johana. Quiero saber qué le hicieron y que me digan qué pasó con su cuerpo", suplicó ante los jueces, un grito que resuena en cada audiencia y que busca paz para su hija. Todavía no se sabe quién fue el responsable de su brutal asesinato.`