¡Bomba! El chef Christophe Krywonis ninguneó a París y eligió Buenos Aires: "Acá la gente es más solidaria"
El cocinero francés, conocido por su humor y su acento, no se guardó nada y confesó por qué no soporta la capital de su país natal y prefiere vivir en la Argentina.
El chef Christophe Krywonis, ese francés que ya es un porteño más, siempre nos sorprende. Pero esta vez, ¡se fue al pasto! El hombre que nos enseñó a amar la cocina gala, tiró una bomba en la radio: ¡detesta París! Así, sin anestesia, el reconocido cocinero dijo que siempre tuvo "un tema" con la Ciudad Luz y que, para él, Francia en general es "aburrida".Cuando en Radio Con Vos le preguntaron si París no era más linda para vivir, él, sin dudarlo, respondió: "No, para nada". Y después, para rematarla, desafió a la audiencia: "Tomen seis meses y se van a vivir a Francia. Y vuelven. Y después me dicen". ¡Manso palo para su país!Pero la cosa se puso más picante cuando Ernesto Tenembaum le preguntó si, con toda la pobreza, la inflación y la inseguridad que tenemos, Argentina podía ser mejor. Y ahí Krywonis no se guardó nada: "La calidad de vida es mucho mejor", sentenció. Explicó que acá la gente es más solidaria, hay más familia, a diferencia de Francia donde millones viven solos.Para el chef, la vida porteña y argentina en general, es "linda". Contó que al principio desconfiaba de tanta amabilidad, pensaba que "era trucho, que me querían afanar algo". Pero no, se dio cuenta de que la gente, sobre todo en el interior, como en Jujuy, te abre las puertas de su casa con una generosidad que lo impactó. Tomar un vinito en Mendoza es un lujo que pocos entienden si no lo viven, dijo.Esta visión de la vida también lo acompaña en sus cambios personales. Krywonis se abrió sobre su lucha contra el sobrepeso, que lo llevó a operarse. Contó que la comida era su "pasión y perdición", y que la muerte de dos amigos lo hizo reaccionar. Su cirujano no quería operarlo si no cambiaba la cabeza, por eso encaró mucha terapia para entender que tenía que transformar su vida.Así que ya saben, mientras muchos sueñan con la Torre Eiffel, nuestro chef francés prefiere el quilombo argentino, el abrazo, la gente. ¡Y sí, acá se vive distinto, Christophe! Se ve que la "informalidad generosa" le ganó a la sofisticación parisina.