El invento que arrasa: platos relucientes sin drama ni conexión al agua
Un lavavajillas compacto que entra en cualquier cocina, no pide obras, y se lleva de viaje como si nada.
¿Sos de los que odian la pelea diaria con la montaña de platos? Este lavavajillas compacto viene a cambiar el juego para quienes viven en departamentos chiquitos o no quieren complicarse la existencia con instalaciones engorrosas.
La gran ventaja de este aparato es que no necesita enchufarse al caño de agua. Trae un depósito integrado que hace todo el laburo, pero si sos de los que prefieren enchufarlo a la red, también podés. Sus medidas ajustadas (42 x 43,5 x 44,5 cm) lo hacen ideal para cualquier rincón: ya sea la cocina del apartamento del centro, la casita del camping o hasta para llevarlo de paseo en la caravana.
Usarlo es un chiste: un control táctil y cinco programitas para elegir según la suciedad. Hay un modo intensivo para los platos más mugrientos, uno rapidito cuando andás apurado, el Eco que cuida la luz y el agua, cristalitos espectaculares y hasta un programa especial para biberones y tetinas, pensando en parejas o familias de a dos, porque puede lavar dos servicios completos en un saque.
Este bichito llega a los 70°C, trabaja con 860W y apenas hace ruido, 58 decibeles, que es menos que una charla baja en un café. Consume solo 31 kWh por cada 100 lavados y utiliza cinco litros de agua por ciclo. Viene completito, con dosificador, embudo para la sal y todas las mangueritas que hacen falta para la entrada y salida del agua.
¿El costo? Este lujo compacto cuesta alrededor de 389.153 pesos y se consigue por internet en varios sitios. Una solución para que dejar los platos relucientes sea un trámite sin vueltas y sin el drama de siempre.