Lo encontraron como una rata en el baño: Cayó el narco más buscado de Santa Fe, escondido en su propia casa
Waldo Bilbao, prófugo desde 2023 y líder de una red narco que movía cocaína en Rosario, Córdoba y Buenos Aires, fue descubierto en un ingenioso escondite dentro de su baño en Rosario.
Se hizo el vivo, pero no le quedó otra. Después de casi dos años de búsqueda, a Waldo Alexis Bilbao lo sacaron de un escondite zarpado que había armado en el baño de su casa en Rosario. Lo bajaron, lo pusieron cara contra el piso y le precintaron las manos. Cuando le preguntaron el nombre, quiso hacerse el distraído, pero no le duró mucho el jueguito.
—¿Cómo te llamas?— le tiró uno de los policías.
—Waldo.
—¿Waldo qué?
—Alexis.
—¿Alexis qué?
—Bilbao.
Así, con esa bronca contenida, se terminó la fuga de este hombre de 45 años, uno de los narcos más buscados de toda Santa Fe. Las imágenes de cómo lo encontraron, metido en su propia guarida, se conocieron recién este lunes.
Bilbao estaba prófugo desde 2023, acusado de manejar una red gigante de tráfico de cocaína que llegaba a Rosario, Córdoba y Buenos Aires. Lo peor es que su hermano y socio en el negocio, Brian Bilbao, sigue como si nada, con pedido de captura vigente y una recompensa de 40 millones de pesos por cualquier dato que sirva para encontrarlo. ¡Una locura!
La captura se dio el sábado a la madrugada, en un departamento en Colón al 1200, cerquita del Monumento a la Bandera. Ahí lo encontraron con su pareja y otros familiares. Los de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) y la Unidad de Acciones Especiales se encontraron con un habitáculo oculto detrás de una puerta metálica en el baño, que daba a un hueco que llegaba hasta la planta baja. Una obra de ingeniería para el delito.
Según la Justicia Federal, Bilbao se encargaba de mover la plata sucia del narcotráfico para blanquearla. Los hermanos ya tenían antecedentes desde 2019, y la causa que los investiga por el Juzgado Federal Nº3 de la Procunar es contundente: usaban al menos tres avionetas y un campo en Carrizales, a 65 kilómetros de Rosario, para transportar la droga que vendían a 5.400 dólares el kilo. Un verdadero imperio de la droga.
Así que, mientras uno de los líderes de la banda cayó en su propio nido, el otro, Brian "el innombrable", sigue de joda por ahí, con 40 palos de recompensa. Queda claro que, para algunos, la justicia tarda, pero, a veces, parece que se olvida de los otros jugadores. ¡Una vergüenza!