¡Ni el campeón se salva! Verstappen rinde examen de manejo para correr en Nürburgring
Aunque sea tetracampeón de F1, el neerlandés Max Verstappen tiene que pasar por la escuela para poder correr en las peligrosas 24 Horas de Nürburgring. ¡Acá no hay coronita que valga!
Resulta que Verstappen quiere correr en las famosas 24 Horas de Nürburgring, una de las carreras de resistencia más bravas del mundo. Pero para eso, tiene que conseguir un permiso especial, el DMSB Nordschleife. No importa si tenés cuatro títulos mundiales o recién empezás, las reglas son para todos, y eso incluye una serie de pruebas teóricas y prácticas en el mismísimo circuito.
El trazado de Nürburgring es un monstruo: más de 25 kilómetros, 176 curvas, sin las defensas de la F1 y con guardarraíles por todos lados. Por eso, el permiso se divide en niveles. Max está aprovechando su fin de semana libre para hacer el curso: clases teóricas, simulador y unas cuantas vueltas con un instructor. Después, otras ocho vueltas en su auto de carrera. Ni la "superlicencia" de la F1 lo exime de todo.
Y ojo, no es que va a correr con cualquier cosa. Para empezar, el Porsche Cayman GT4 que usa tiene 425 caballos, pero para esta primera etapa, lo tuvieron que "desinflar" a poco más de 300 CV. ¿El motivo? Es muy potente para un debutante en este permiso. Así, el campeón mundial no tiene ni chances de pelear por la punta en su categoría. ¡Una locura!
Verstappen no se guarda nada y ya avisó que quiere correr todas las grandes carreras de resistencia: las 24 Horas de Spa, Daytona, las 12 Horas de Sebring y, claro, las míticas 24 Horas de Le Mans. Dice que le gusta el GT3 para algunas y los Hypercar para otras. ¡Tiene planes para rato, el pibe!
Encima, para colmo, ya lo habían pescado en mayo intentando pasar desapercibido con un seudónimo, manejando un Ferrari GT3. Pero no hay caso, a Max lo descubren siempre. Así que, mientras se prepara para el Gran Premio de Azerbaiyán, también se hace un hueco para seguir "estudiando" en el infierno verde. Porque en Nürburgring, parece que la chapa de campeón mundial no te sirve ni para estacionar. ¡Qué quilombo!