¡Zarpado! Tiró la tobillera electrónica para seguir vendiendo falopa en Constitución y terminó en cana con otras dos
Una mujer, que ya tenía una restricción, se sacó el dispositivo de monitoreo para seguir en el negocio de la droga. La encontraron, la condenaron y ahora espera la cárcel.
Arrancó como un día cualquiera en Constitución, pero los ojos del Centro de Monitoreo Urbano no durmieron. Vieron a una mina pasándose un paquetito y guita con un chabón en la calle. Eso, sumado a otras movidas raras y un par de denuncias anónimas, prendió las alarmas y empezó la investigación por venta de droga en la zona.
La cosa se puso seria cuando los investigadores de la UFEIDE, con la fiscal Cecilia Amil Martín a la cabeza, encontraron un elemento clave: una tobillera electrónica tirada en la vereda, como si nada, con su cargador al lado. ¡Un golazo para la causa! Este hallazgo fue el principio del fin para tres mujeres.
No era cualquier tobillera. Pertenecía a una de las imputadas, que ya tenía una medida restrictiva y se la había sacado para seguir en el "negocio". Las alertas del aparato habían saltado varias veces porque la mujer andaba por donde no debía, hasta que la descartó creyendo que zafaba. Se ve que se dio un palo, porque la encontraron y la usaron como prueba.
Con todas las pruebas juntitas, la fiscal pidió los allanamientos al Juzgado 23. La Policía de la Ciudad cayó en las casas y encontró de todo: casi 25 gramos de cocaína ya armados en 43 paquetitos, una piedra de la misma sustancia, marihuana, pastillas, celulares y plata en efectivo. Todo listo para la venta.
La principal sospechosa, la de la tobillera, llegó a un acuerdo con la fiscalía y le dieron tres años de prisión efectiva. Ahora está guardada, esperando que la justicia lo confirme. Las otras dos mujeres también fueron condenadas por el mismo quilombo.
Este caso no es aislado, eh. En lo que va del año y el anterior, Constitución (que está en la Comuna 1) es una de las zonas donde más denuncias hay por venta de droga. La UFEIDE viene laburando a fondo, con un montón de sentencias y búnkeres tapiados. Pero parece que algunos todavía creen que pueden hacer la suya y salir impunes. ¡Qué manga de vivos!