¡Indignante! Un jardín de infantes de La Plata ya fue desvalijado cinco veces en lo que va del año
La inseguridad no da respiro: el Jardín N° 965 de Los Hornos, en La Plata, sufrió su quinto robo en pocos meses, dejando a la comunidad educativa harta y pidiendo más seguridad.
El último episodio ocurrió a la noche, cuando el edificio estaba vacío. Los ladrones forzaron la entrada y se llevaron tres parlantes, además de herramientas que se usan para los actos escolares y las clases de música. Pero esto no es nuevo: en los robos anteriores, la institución ya había perdido microondas, vajilla, ollas y hasta cubiertos, elementos básicos para el día a día de los nenes.
La comunidad educativa ya no sabe qué hacer. La sensación de desprotección es enorme y el miedo a que vuelva a pasar está siempre presente. Por eso, piden a las autoridades que refuercen la vigilancia, especialmente en los horarios más críticos, para que los chicos puedan ir a estudiar tranquilos.
Pero La Plata no es un caso aislado. Algo similar está pasando en Rosario, donde el Club Social y Deportivo Estudiantes de Cabin 9, un espacio que reúne a decenas de pibes y familias, sufrió nada menos que seis robos en lo que va del año. Los delincuentes no solo se llevan cosas, ¡sino que también destrozan todo a su paso!
El último golpe en el club rosarino fue a fines de julio, cuando se robaron las puertas de los baños de mujeres. Cinco días antes, se habían llevado las de los baños de hombres y otros elementos. Un directivo del club, cansado de la situación, no se guardó nada: "Estamos cansados de tantos destrozos y vandalismo. Con este último hecho, es la sexta vez en el año que nos pasa", y agregó: "Todo lo que hemos construido con mucho esfuerzo queda en la nada, estamos cansados de llegar y encontrar todo roto".
Desde la comisión del club, sospechan que los responsables son gente del barrio, aunque no tienen datos precisos. Mientras tanto, abrieron un canal para recibir ayuda, ya sea con materiales, mano de obra o cualquier recurso que les permita volver a funcionar con normalidad.
Es una vergüenza que estos lugares, tan importantes para la educación y el deporte de nuestros pibes, queden a merced de los delincuentes. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así? La gente de barrio se pregunta cuándo se van a poner las pilas para cuidar lo que es de todos.