Cayó el segundo motochorro por el crimen de Fredy Soria, el laburante que murió tras una salvaje golpiza
La investigación por la trágica muerte de Fredy Soria, el trabajador de limpieza que fue atacado en Los Hornos, avanza con la detención de un segundo sospechoso por el brutal asalto.
Fredy, que trabajaba en limpieza, iba en su bicicleta rumbo a la UPA 6 en La Plata, como todos los días, cuando lo emboscaron. Fue el 30 de agosto, cerca de las 6 y media de la mañana, en 66 y 145. Dos motochorros armados lo pararon, le pegaron una paliza zarpada con piñas y patadas, y hasta le gatillaron dos veces, aunque por suerte no salieron los tiros. Le robaron todo lo que llevaba.
Después de esa golpiza, Fredy llegó a la UPA y de ahí lo mandaron al Sanatorio Argentino. Tenía costillas fracturadas, le dieron algo para el dolor y lo mandaron a casa. Pero la cosa no terminó ahí. El lunes siguiente, mientras hacía trámites para recuperar lo que le habían robado, se descompensó en pleno centro y no aguantó más. Lo llevaron de urgencia al Hospital Sudamericano, pero falleció ese mismo día a la tarde.
Los médicos hablaron de un "abdomen agudo hemorrágico", algo que podría estar directamente relacionado con los golpes que le dieron. La autopsia se demoró un poco porque Fredy había pasado por varios centros de salud, complicando el historial. Pero la conexión con la paliza es cada vez más fuerte.
Este nuevo detenido se suma a N.V.G., el primer pibe que cayó hace unos días. A N.V.G. lo engancharon por el celular de Fredy. Parece que lo vendió a un tercero y, gracias a la geolocalización, dieron con el comprador. Este no se guardó nada y contó que G. le había dicho que lo acababa de robar. Además, describió la moto azul, justo como Fredy había contado antes de morir.
Ambos sospechosos quedaron con prisión preventiva. Ahora, la justicia sigue investigando. Por un lado, la UFI N°8, del fiscal Martín Almirón, busca esclarecer el homicidio en ocasión de robo. Por otro, la UFI N°10, con Carlos Vercellone a la cabeza, no descarta una posible negligencia médica por cómo lo atendieron después del asalto. Una historia triste que ojalá encuentre justicia completa para Fredy.