Dolor y bronca en Córdoba: la familia de Milagros Basto clama justicia por la joven hallada en un ropero
A un mes de identificar los restos de Milagros Basto, encontrados en un ropero en un departamento de Córdoba, su familia exige respuestas y justicia por el brutal crimen.
Pasó casi un mes desde que se confirmó la peor noticia: el cuerpo hallado en un ropero en Córdoba era de Milagros Micaela Basto, una piba de 22 años. Ahora, su familia, con el corazón roto, vuelve a pedir justicia. "Nadie merece morir de esa manera", dijo Mauricia, su mamá, mientras esperan poder darle sepultura.
Este caso tremendo salió a la luz a principios de julio. Unos albañiles que laburaban en un edificio de la calle Buenos Aires al 300 sintieron un olor espantoso y avisaron a la policía. Los agentes llegaron y se encontraron con una puerta tapiada en un departamento. Cuando la abrieron, adentro había un ropero sellado con cemento. Al romperlo, el horror: el cuerpo de una mujer, envuelto en mantas, atado con un cable y sentada.
Recién el 14 de agosto, semanas después, la Justicia confirmó que era Milagros, quien había sido denunciada como desaparecida a mediados de 2024. Desde entonces, sus restos siguen bajo custodia judicial. "Estamos esperando que nos entreguen el cuerpo para poder sepultarla", contó su mamá a El Doce.tv, remarcando de nuevo: "Queremos justicia por su muerte, nadie merece terminar así".
Mientras tanto, los forenses siguen a full con las pericias, buscando alguna pista de ADN que pueda identificar al responsable de este crimen atroz. La familia aguarda con angustia los resultados, esperando que la ciencia les dé una respuesta.
Mauricia recordó los "muchos momentos lindos" que pasaron con Milagros, pese a una vida que no fue fácil. "Como familia queremos justicia porque es muy triste la forma en que terminó", expresó. La adoptaron de bebé, a los tres meses, y la criaron hasta que a los 14 años ella decidió irse de la casa.
Aunque el ADN es clave, la Justicia ya tiene sus ojos puestos en Horacio Antonio Grasso, un ex policía que cumple condena por otro asesinato (el de Facundo Novillo Cancinos). La cosa es que el cuerpo de Milagros apareció justo en el departamento que él alquilaba y donde había estado con prisión domiciliaria hasta poco antes del hallazgo, cuando volvió a la cárcel por incumplir las reglas.
Por todo esto, Horacio Grasso fue imputado por homicidio en un contexto de violencia de género. Pero no está solo en la mira: su hermano, Javier Grasso, también está complicado, acusado de encubrimiento agravado y declarado en rebeldía. Los albañiles contaron que fue Javier quien los contrató para limpiar el departamento. Desde entonces, nadie sabe dónde está, y ya se activó un pedido de captura nacional e internacional, porque se sospecha que pudo haberse "rajado" del país.