¡Sin códigos! Una hincha le arrebató la pelota de un jonrón a un pibe en su cumple y desató la furia
En un partido de béisbol, una mujer se zarpeó mal y le quitó la pelota a un nene que la había recibido de su papá. La bronca fue tremenda y las redes estallaron.
En un partido de béisbol de la Major League Baseball, de esos que te dejan con la boca abierta, pero no precisamente por una jugada, se armó un revuelo que dio que hablar. Jugaban los Philadelphia Phillies contra los Miami Marlins y el jardinero Harrison Bader metió un jonrón de esos que hacen vibrar el estadio. La pelota voló y cayó en las manos de Drew Feltwell, un papá que, sin dudarlo, se la regaló a su hijo Lincoln, que justo festejaba su cumpleaños. ¡Un golazo para el pibe!Pero la alegría duró poco. Ahí nomás, una señora, a la que ya bautizaron en redes como "Phillies Karen", se le vino encima al papá y al nene. "¡Eso era nuestro!", le gritó con toda la furia, reclamando la pelota como si fuera suya. El pobre Drew, asustado por el quilombo que se armó y los gritos, terminó cediendo y le dio la pelota a la mujer, con el nene mirando la escena.El momento, que quedó grabado y se hizo viral en todas las redes, generó una bronca bárbara. La gente no podía creer la caradurez de la señora, que encima insistía: "¡Me la quitaste! Estaba en mi mano", como si nada. Cientos de comentarios la tildaron de egoísta y sin vergüenza. ¡Un papelón!Por suerte, no todo fue bronca. Los equipos se pusieron las pilas y salieron a bancar al pibe. Primero, los Miami Marlins le llevaron un paquete de regalos a Lincoln, con una pelota nueva y cosas del equipo. Después, el mismísimo Harrison Bader, el que tiró el jonrón, lo invitó a conocerlo y le regaló un bate autografiado. ¡Un gesto de primera!Mientras tanto, en la cancha, los Phillies le ganaron a los Marlins 9-3, pero eso ya era lo de menos. Lo que quedó picando fue la actitud de esta señora, que nos hace pensar: ¿hasta dónde llega la ambición por un souvenir? Que un adulto le arrebate la ilusión a un pibito en su cumpleaños por una pelota, es algo que no tiene nombre. ¡De terror!