¡Colapinto, a pura risa con el doping sorpresa de la F1! "Me quiero cortar los huevos", tiró el pibe
El piloto argentino Franco Colapinto contó entre risas la inesperada visita de la Fórmula 1 para un control antidoping en su casa, y que se repitió en Monza, justo antes del Gran Premio de Italia.
Después de la actividad en pista, Colapinto se acercó a la prensa y, antes de hablar de la carrera, soltó una perlita. "Tuve que hacer el doping…", dijo con una sonrisa cómplice. Y sin filtros, largó: "Me quiero cortar los huevos", mientras cerraba los ojos el pibe de 22 años. El control no fue el único: "Vinieron a mi casa hace dos días. Después de la carrera de Zandvoort", agregó, confirmando que la FIA no le pierde pisada.
Es que, como en cualquier deporte de alto nivel, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) tiene la potestad de hacer controles sorpresa a los pilotos. Pueden caer en sus casas o en el mismo circuito durante el fin de semana de carrera. Es parte del Código Mundial Antidoping y los pilotos de F1 pasan por estos exámenes al azar durante todo el año.
Dejando de lado el divertido momento, el argentino se puso serio para analizar la clasificación. Bromeó con que el auto "no me gustaba como iba" en la primera práctica. Pero después, el equipo "se puso las pilas" y mejoró. Aunque en la Qualy, "perdimos un poco ese feeling", contó. La pista, con "mucha leca, un par de piedras", le jugó una mala pasada y lo complicó bastante.
Para la carrera en Monza, Colapinto tiene esperanzas: "Siempre hay alternativas". Y ya anticipa lo que se viene: "Acá pueden pasar muchas cosas y seguramente que en la uno (primera curva) va a haber un poco de quilombo". A pesar de que largan atrás y el auto no es fácil de manejar, confía en una buena estrategia. "Si las dividimos para ver si alguno tiene una oportunidad mejor, capaz podemos hacer algo interesante", tiró.
El pilarense no dejó de lado lo parejo que está todo en la Fórmula 1, donde unas décimas marcan la diferencia. Se lamentó de estar tan cerca de pasar a la Q2, a pesar de los problemas con el motor. "Es una pena, pero es lo que hay para trabajar", reflexionó. Aunque el viernes se sintió cómodo, en la Qualy el auto "flotaba un poco más la parte de atrás y se movía bastante", lo que le impidió rendir al máximo.
Después de su mejor resultado en Zandvoort (un undécimo puesto), Colapinto busca seguir creciendo en Monza, un circuito que ya conoce de su debut con Williams hace un año. El desafío está planteado.