Crédito en agosto: Familias se endeudaron más, pero las empresas la vieron complicada con el ajuste.
En agosto, el crédito se movió distinto para hogares y empresas: mientras unos pudieron financiarse mejor, otros sintieron el golpe de las medidas económicas más duras.
En agosto, el crédito al sector privado mostró una doble cara. Mientras que a las familias les fue un poco mejor, con más préstamos, las empresas, especialmente las más chicas, sintieron el golpe y vieron cómo el dinero prestado bajaba en términos reales. Los adelantos en cuenta corriente, clave para que las Pymes cubran sus gastos del día a día, fueron los que más se contrajeron.
A pesar de que los adelantos para empresas cayeron un 4,2% en valores nominales, otras líneas de crédito, como los hipotecarios, personales y prendarios, lograron crecer por encima de la inflación. Todo esto se dio en un clima de mucha incertidumbre, donde las decisiones políticas generaron dudas sobre la estabilidad económica.
El Banco Central confirmó que el ritmo de expansión del crédito se desaceleró, con un aumento real del 0,4%. Mientras los préstamos al consumo y con garantía real siguieron firmes, las líneas comerciales se achicaron. Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre qué causó la volatilidad en los mercados: algunos apuntan a leyes sin financiamiento, otros a la decisión de desarmar Letras Fiscales de Liquidez (LEFI) por billones.
Con el visto bueno del FMI, el dólar se disparó: el libre pasó de $1.215 a $1.335 en julio, y el financiero de $1.203 a $1.368. Para frenar la pelota, el Banco Central y la Tesorería se pusieron las pilas y tomaron medidas fuertes. Aumentaron los encajes bancarios, hicieron licitaciones y controlaron más los saldos en moneda extranjera para sacar plata de la calle.
Las tasas de interés no quedaron ajenas a este panorama. Los adelantos en cuenta corriente, por ejemplo, se fueron por las nubes, pasando del 38,15% anual al 81,44% en agosto. Los préstamos personales, muy usados para comprar electrodomésticos, también subieron. Sin embargo, otras líneas como los descuentos de documentos, hipotecarios y prendarios, no sintieron tanto el impacto e incluso algunas bajaron.
A pesar de que algunos pronosticaban un parate, la gente siguió usando el crédito. El financiamiento con tarjeta y el descuento de documentos siguen siendo los más elegidos, seguidos por los personales. Desde el Gobierno, aseguran que esta volatilidad es un tema de la previa electoral y que, una vez que pase, los mercados se van a normalizar, con la meta de erradicar la inflación y reactivar la economía bien clara.