Chimamanda Adichie, la voz que nos hace pensar: "La literatura es nuestra última frontera para decir la verdad"
Tras doce años, la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie rompe el silencio con "Unos cuantos sueños", una novela que nos invita a reflexionar sobre la amistad, el feminismo y la realidad de nuestro tiempo.
Este regreso no solo era esperado por el mercado editorial y sus lectores fieles, sino también por ella misma. Su anterior novela, "Americanah", de 2013, fue un golazo: ganó premios importantes y hasta se convirtió en serie producida por la mismísima Lupita Nyong’o. Después, su ensayo "Todos deberíamos ser feministas" la catapultó como una intelectual y referente feminista global. Por eso, "Unos cuantos sueños" ya figura como "el libro más esperado de 2025" según las publicaciones más importantes del mundo, porque en estos tiempos de tanta incertidumbre, la gente necesita saber qué piensa y qué sueña una voz tan lúcida como la suya.
"Unos cuantos sueños" es una novela larga, de más de quinientas páginas, que nos mete de lleno en la vida de cuatro mujeres: una escritora nigeriana en Estados Unidos, su mejor amiga abogada, su prima influyente en la sociedad de Nigeria y su ama de llaves inmigrante. Clarito: es un libro feminista, pero no de esos que bajan línea, sino que muestra las dificultades del mundo a través de sus vidas. Chimamanda aclara que "la novela no es una terapia", aunque reconoce que hubo dolor y risas al escribirla. Para ella, la sororidad no es tan común como se cree, y sentencia: "La amistad entre mujeres es algo radical. La verdadera amistad entre mujeres es algo revolucionario".
La autora también puso el foco en la literatura y el género, lamentando que hoy exista una "burbuja" donde "hombres leen a hombres y mujeres leen a mujeres". Para ella, si los hombres leyeran más libros escritos por mujeres, "mejoraría la comunicación". Y no se guardó nada al afirmar: "Las mujeres por sí solas no pueden resolver la marginación. Solas no podemos resolver los problemas del mundo; los hombres son parte esencial".
Nacida en un pueblito de Nigeria en 1977, Chimamanda tuvo la suerte de que sus padres le inculcaran la lectura. Y ojo al dato: su familia se mudó a una casa donde, años antes, había vivido Chinua Achebe, el autor del libro más leído de la literatura africana moderna. Aunque empezó a estudiar Medicina, se inclinó por las letras y, con una beca, se fue a estudiar a Estados Unidos, construyendo una carrera académica brillante mientras publicaba sus exitosas novelas.
Durante la charla, también habló de temas que nos tocan de cerca. Sobre la inmigración, dijo que "quienes sueñan con una vida mejor están siendo criminalizados". Y sobre ser mujer negra, explicó que si bien hay una comprensión intuitiva entre mujeres, "las mujeres negras parten de una situación más difícil. Una mujer negra que muestra rabia es algo todavía peor". Con su estilo directo, reafirmó su misión: "Yo escribo ficción realista. Espero que si alguien la lee dentro de cien años entienda cómo vivimos hoy". Y concluyó con una frase que nos deja pensando: "La literatura es nuestra última frontera para decir la verdad".
El momento más gracioso de la conferencia fue cuando un periodista, con toda la inocencia, le preguntó si el libro estaba dedicado a los hombres. Chimamanda soltó una carcajada y respondió sin vueltas: "No, claro que no. Es una novela para todo el mundo". También se refirió a la "masculinidad tóxica", una expresión que no le gusta. Para ella, la violencia no es fuerza, sino inseguridad. Hay que ir a la raíz: "¿Qué les pasa a esos chicos para que de pronto algo se tuerza y hagan lo que hacen?".
La escritora nigeriana nos invita a redefinir la masculinidad, no para que sea femenina, sino para buscar ideas que a veces se consideran anticuadas, pero que son clave para reducir la violencia. Su mensaje es claro y profundo: no solo hay que centrarse en las víctimas, sino también en quienes ejercen la violencia. Una mirada necesaria para entender y cambiar el mundo que nos rodea.