Entre la maldad y el karma: en Misiones mató un perro, en Tucumán una jauría hizo pelota a otro ladrón
Dos historias policiales que sacudieron al país: un jardinero cruel que terminó preso por asfixiar a una mascota y otro ratero que se llevó la peor parte al intentar robar y cruzarse con una jauría.
En la localidad misionera de San Javier, un hombre de 24 años fue detenido por un hecho que generó mucha bronca. Resulta que este sujeto, que había trabajado como jardinero en la casa de una señora de 61 años, saltó el muro con intenciones de robo. El perro de la dueña, defendiendo su hogar, lo enfrentó, y el ratero no tuvo mejor idea que asfixiarlo hasta matarlo. Los vecinos, que siempre están atentos, fueron clave para identificarlo y entregarlo a la Policía. El veterinario confirmó la brutal causa de la muerte y el muchacho, con varios antecedentes por robos y amenazas, quedó tras las rejas.
Pero la moneda tuvo su otra cara en Yerba Buena, Tucumán. Ahí, un ladrón conocido como "Cachito", de 28 años, se dio un palo cuando intentó meterse en una casa. Saltó la medianera y se encontró de golpe con más de quince perros que no dudaron en darle una cálida bienvenida a pura mordida. La dueña de casa, al escuchar el alboroto, salió y lo vio en medio de la jauría, pidiendo socorro.
Los vecinos tuvieron que intervenir para dispersar a los animales, y "Cachito" terminó desnudo y con varias lesiones leves, pero suficientes para que le quedara claro que con los perros no se jode. Fue asistido y llevado al hospital, donde constataron las mordeduras. La fiscalía no le impuso prisión, pero lo investigan por tentativa de hurto con escalamiento y lesiones. Como el de Misiones, este "Cachito" también tiene un historial largo de delitos contra la propiedad.
Así las cosas, mientras en un caso la maldad se llevó una vida inocente, en el otro, la reacción animal, aunque violenta, sirvió para frenar al delincuente. Queda claro que, en el barrio, los perros también cumplen su rol, para bien o para mal, frente a la inseguridad.