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Emoción en Toronto

El Festival de Toronto se llenó de emoción: un documental conmovedor revivió al inolvidable John Candy

Un nuevo film producido por Ryan Reynolds y dirigido por Colin Hanks nos muestra la vida y el corazón del querido actor canadiense, 30 años después de su partida.

El Festival de Toronto se llenó de emoción: un documental conmovedor revivió al inolvidable John CandyCrédito: Infobae

"John Candy: I Like Me", dirigido por Colin Hanks y producido por Ryan Reynolds, es un tributo no solo al actor, sino al ser humano que fue. Se estrenó como la película inaugural del Festival Internacional de Cine de Toronto, un escenario ideal para un ícono tan querido en Canadá, a quien cariñosamente apodaban "Johnny Toronto". Hanks lo dejó claro: "Esto tenía que ser sí o sí en Toronto, y punto final".

Este documental, que se podrá ver en Prime Video a partir del 10 de octubre, es como un gran aplauso cinematográfico para Candy, quien falleció de un paro cardíaco a los 43 años en el ’94. Aunque ya pasaron casi tres décadas, es el primer largometraje que se mete de lleno con su figura, que parece ser incluso más popular ahora que antes. Ryan Reynolds, uno de los productores, reflexionó: "Una parte de mí odia que John quizás nunca haya dimensionado lo querido que era. Dejó algo muy duradero. Murió de un paro cardíaco e, irónicamente, lo que nos dejó fue su corazón, y eso es lo que sigue vivo".

Los hijos de Candy, Jennifer y Chris, hablaron antes del estreno sobre la experiencia de hacer "I Like Me", cuyo título viene de una frase icónica de su padre. Para ellos, fue un viaje emotivo. Chris contó que le llevó años poder visitar la tumba de su viejo o volver a ver sus películas, hasta que un día se dio cuenta del inmenso talento que tenía. Jennifer, por su parte, encontró consuelo en el cine de su padre, guardando toda su colección de DVD y escuchando sus programas de radio para sentirlo cerca.

Candy, que creció en un barrio laburante de Ontario y también perdió a su padre joven, tuvo sus propias batallas con esa pérdida. Además, enfrentaba cómo se hablaba de su físico, a veces sin tacto, aunque siempre con una sonrisa. Reynolds subraya: "Era humilde en su laburo, pero no se odiaba a sí mismo. No se prendía en las cargadas, ni siquiera las propias". Chris Candy agregó que su padre "nos dejó herramientas para salir adelante", gracias a su forma de criarlos y a enseñarles que "está bien hablar con alguien si uno tiene sentimientos fuertes".

Colin Hanks, el director, quería ir más allá del simple homenaje, buscando entender qué le daba a Candy ese aire de tipo de barrio que lo convirtió en el "Tío Buck" para millones. Él mismo lo vivió de chico, cuando visitaba a su padre, Tom Hanks, en los sets de filmación: "Era un amigo más de mis viejos, alguien con quien trabajaban. Tenía una forma, incluso de niño, de hacerte sentir increíblemente importante".

Ryan Reynolds, fanático de Candy desde chico, lleva su cariño por el actor a sus propias películas, llenándolas de referencias y homenajes. "Siento que en mis películas más grandes, siempre tengo algo de Del Griffith o Neil Page, de ‘Mejor solo que mal acompañado’", explicó. Para él, tener a Candy cerca es una forma de sentirse "más seguro, mejor, y quizás un poco más honesto".

Reynolds cerró con una reflexión que nos toca a todos: "John era un tipazo, incluso cuando nadie lo miraba, y creo que eso es algo que hoy es cada vez más difícil de encontrar, en una época donde no solo se ve todo, sino que se busca la perfección. Es como una epidemia. Solo vemos perfección y selección. Nadie quiere probar nada nuevo porque nadie está dispuesto a ser malo en nada". Este documental es una verdadera cápsula del tiempo, un tesoro para la familia y para todos los que extrañamos a John Candy.

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