¡Independiente no se calla nada! El Rojo le apunta a Conmebol, la descalificación y pide que devuelvan sus trofeos
El club de Avellaneda explotó tras quedar afuera de la Sudamericana y le mandó una carta durísima a Conmebol, pidiendo hasta que le devuelvan los objetos de su museo. ¡Un verdadero quilombo!
La Conmebol metió un fallo que hizo explotar a Independiente. El jueves, la Comisión Disciplinaria decidió dejar al Rojo afuera de la Copa Sudamericana, mientras que a la Universidad de Chile le puso una multa y restricción de público. Una medida que, para los de Avellaneda, es una injusticia total.
Desde el club no se guardaron nada y recordaron que, antes del incidente con los barras locales, fueron los hinchas chilenos los que estuvieron horas tirando cosas y haciendo destrozos en el Libertadores de América. Para Independiente, Conmebol ignoró toda esa parte de la historia.
Por eso, el Rojo publicó una carta dirigida al mismísimo Alejandro Domínguez, presidente de Conmebol. Ahí, los dirigentes, con Néstor Grindetti y Daniel Seoane a la cabeza, criticaron con todo la decisión. Dicen que el organismo favorece a las sociedades anónimas, como la U de Chile, por encima de los clubes con modelo de asociación civil, como Independiente. ¡Un palo fuerte!
Lo más grave, según Independiente, es que este fallo sienta un precedente nefasto: "la violencia se transforma en un atajo para evitar competir deportivamente hasta el final". Es decir, para el Rojo, la Conmebol premió a un equipo que usó la violencia para no jugar el partido hasta el final. ¡Una vergüenza!
Y la bronca es tanta que Independiente fue más allá: ¡pidió que le devuelvan todos los objetos que entregaron para el museo de la Conmebol! "No admitimos que se exhiban en un ámbito que contradice los valores que los hicieron posibles", sentenciaron. No quieren que su historia gloriosa sea parte de un lugar que, para ellos, avala estas decisiones.
Para el Rojo, no solo condenaron a Independiente, sino que "pisotean la justicia deportiva" y "están matando al fútbol". Una declaración contundente que deja claro que en Avellaneda no van a quedarse de brazos cruzados. ¡Este quilombo recién empieza!